1 de mayo de 2012

TRABAJO EN ACEBUCHE

A principios de 2010 recibo una llamada de un amigo que me dice: "Tengo trabajo para tí, me han regalado un olivo y quiero que me hagas un bonsai". Entre medio perplejo y medio asustado, le digo "to" chulillo: "Sin pegas, tráemelo y lo arreglamos un poco". Feliz de mí, lo vi claro, le pongo un par de alambres, corto algo por aquí y algo por allí, y en una horita, de vuelta con su dueño. Pobre incauto que no sabía lo que me esperaba, quedamos una tarde y esto es lo que me trae:
¡Tierra trágame!, no debí poner muy buena cara, porque enseguida me dijo: "cucha" que si no se puede, no se puede. Más valiente de mí, le digo: "No hay problemas, lo único es que tienes que dejarlo en mi casa una temporadita para ir haciéndole cosillas" con tranquilidad. Asintió gustoso, sin saber cuáles eran mis pensamientos, "Ni puñetera idea de qué hacer con eso". Al mes de tenerlo, al fin me decido, y pienso para mis adentros "Carlos no tiene ni idea de bonsai por lo que cualquier cosa que haga, le va a gustar". Así que para empezar, de cuatro troncos, dejaré dos para acercar un poco la idea, mientras deshojaba la margarita me entretuve intentando hacer una cabeza de algo.
De nuevo, en una calle sin salida, ni idea que hacer, un año de reposo y que saque verde. Tres jines a la izquierda y una trompa a la derecha, no, demasiado raro un elefante con cresta. Leña al mono, corto el de la derecha, ¡Dios mío! si parece un árbol asustado!!! Aprovecho y ante la falta de ramas bajas realizo un autoinjerto... por favorrrrrrrrrrrr que pegueeeeeeee...

Afortunadamente unos meses después el injerto lleva buen camino, y aligero un poco los jines. Aclaro las ramas, quito muchos brotes y esto es lo que queda... "si está peor que antes..."

Así estuvo hasta hoy 30 de abril de 2012, yo estaba contento, ya llevaba varios meses sin que Carlos me preguntase por el acebuche, lo mismo se le ha olvidado, pensaba alegre, pues leches, como si me hubiese leído el pensamiento, me llama y me dice: "Quillo como llevamos el olivo", yo que tengo madera de torero le contesto: Prácticamente acabado, en un par de meses lo tienes en casa.... Tierra trágame...(otra vez).
De perdidos al río, lo pongo en quirófano y con la Dremmel le hago un tuneado. Algunas acanaladuras, algunos hoyuelos y listo para transplante.

Llamo a Carlos y le digo, ¿una cervecita? Antes de llevárselo quería que fuese mentalizándose de qué es lo que se iba a encontrar. Cuándo lo vió, saltó de alegría, y casi me besa, "le ha gustado" y se lo quería llevar ya, pero lo he convencido de que como está recién transplantado que espere un par de meses a que se estabilice. Además tengo que arreglarle el verde para que él sólo tenga que recortar los brotes mal colocados y no lo puedo hacer hasta junio. Asiente algo disgustado.
Tengo que apuntarme en la agenda que si me sale un nuevo compromiso de este tipo, dé largas de la forma más elegante que pueda, ¡Menudo marrón!

3 comentarios:

Buxán dijo...

Cuando quieras te envío uno de mis árboles. ¿Como no le iba a gustar a Carlos?. Quedó muy bien, la verdad.
Saludos. César.

Kai dijo...

Gracias.

puersbonsai dijo...

buen trabajo le has sacado petróleo al árbol enhorabuena