4 de enero de 2019

ULMUS PARVIFOLIA.- NUEVE AÑOS DE CULTIVO

Este Ulmus parvifolia lo compré (es el único ejemplar que compré ya siendo prebonsai) en 2009, entonces era una especie de boomerang con una ramificación en forma de bolita y en el que casi ninguna rama nacía en la dirección correcta, cuándo tenía hojas daba el pego, pero desnudo lo único que daba era pena.

En noviembre de ese mismo año fue podado intentado dejar las ramas que en ese momento pensaba podrían servir.

Tras nueve años de cultivo su forma ha cambiado totalmente y tras rehacer todas las ramas y acortar el segundo tramo (zona del verde), ya no se ve tan recta, pero le veo tiene un gran problema, cuándo lo compre tenía tres grandes cicatrices y las trabajé para convertirlas en una sóla y facilitar su cerrado, pero por inexperiencia y excesiva prudencia, no profundicé lo suficiente en ella, por lo que pasado el tiempo y a pesar de estar casi completamente cerrada ha provocado un abultamiento muy feo y para intentar eliminarlo tendría que volver a escarbar y volver a esperar un mejor resultado y no estoy dispuesto a ello, así que ¿porqué no injertar una rama en ese lugar?

Con este convencimiento, la temporada pasada saqué unos esquejes para poder realizar el injerto. Y como suele ser habitual, probablemente sea un defecto profesional, siempre me gusta tener un plan B o más bien, como en este caso, una segunda oportunidad y ante la posibilidad de rotura al pasar el brote por la zona taladrada pues dejé dos ramas así que si se fastidia una, siempre tendría una sustituta, no es plan de tener el tronco taladrado y sin rama que meter.

El injerto permaneció cuatro meses, pasado los cuáles y viendo su engrosamiento, parecía que había tenido éxito.

Hoy 3 de enero de 2019 lo he trasplantado y cambiado un poco el ángulo de plantado, lo que provocó que una zona de las raíces quedase demasiado elevada, para solucionarlo nada mejor que un par de cañas de bambú.

Y tras un buen aseado de la maceta, nuevamente a su lugar. Este primavera será determinante para saber si la rama injertada brotará adecuadamente y si queda estéticamente aceptable pues permanecerá, caso contrario pues la cortaré.

Y para terminar, una comparativa de su progreso en nueve años. 

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