12 de octubre de 2020

EVOLUCIÓN DE UN ROMERO (ROSMARINUS OFFICINALIS)

Este romero fue recolectado a finales de 2009, y aunque estuve tentado de mantener un multitronco conservando todo el "bloque" al final decidí separarlos, así estaba el día de autos.

De la separación aparecieron dos bloques, uno de ellos es el protagonista de esta entrada, el otro lo regalé a un amigo.

Aunque también era tentador mantener el triple tronco ya que la madera además de vieja estaba muy bien craquelada, apliqué la máxima de menos es más, así que leña al tronco y las dejé preparadas para jin, aún no tenía decidido cual dejaré, aunque sobran casi todos. En mayo de 2011 estaba vigoroso, quité los tensores y aclaré un poco.

En octubre, las ramas "tensoradas" habían subido algo, así que tendría que hacerle un nuevo arreglito.

Los romeros son muy caprichosos, con cualquier otra especie también hubiese transplantado, pero le daré un año más, no me fío demasiado. Nuevos tensores y eliminación de ramas "mal nacidas". Tampoco tengo decidido el frente, tiene buenas vista desde tres ángulos, así que ya veré que es lo que me pide. Este es el que más me gusta.

Este sería la segunda opción.

Y esta la tercera, muy parecida a la primera pero girado unos treinta grados a estribor, pero tendría que reestructurar todo el verde.

En diciembre de 2012 necesitaba un transplante, ya que conservaba algunas raíces gruesas desde su recolección y había empezado a crear musgo, síntoma evidente de que existía más humedad de la recomendable. Los romeros son caprichosos y cuándo llenan la maceta de raíces conservan demasiada humedad y suelen  perderse,  con esta especie es necesario transplantar más a menudo que con otras, cada dos años es ir sobre seguro, hacerlo cada tres es arriesgado, y sólo lo haremos si estamos seguro de que existe un drenaje excepcional, no obstante, yo los trasplanto cada dos años.
Estaba lleno de flores y con un sinfín de brotes nuevos y también se hacía necesario un aclarado, aunque viendo las fotos, creo que me quedé corto.

La zona de jin y shari proviene de otra rama y pegada de forma natural empezaba a separarse a separarse de la rama viva, necesitaba una ayudita para seguir "hermanada". Un tornillito de cinco centímetros nos viene de perlas.

Ahora tocaba pensar en las zonas muertas pero aún no sabía como trabajarlas.
 
 
En enero de 2013 y mientras medito que hacer con los jines, ligero limpiado y manita de pintura.














Al día siguiente ya está blanquito.
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En DIC 2013 le tocó trasplante y le puse en una maceta más pequeña a ver como reaccionaba.
 

Tras el trasplante, me dí cuenta que el ángulo de plantado podía ser mejorado, ahora me tocará otra temporada viéndolo así y dándome collejas por no percibirlo en su momento.

Así que en ENE 2015 volví a trasplantarlo me he pasado todo el año mirándolo desde casi un lateral y no podía más, así que le he cambiado el ángulo a uno que se aproxima más a mi idea. Esta vez recordé hacer la foto después de limpiar la maceta.
Tengo que trabajar los jines pero no tengo muy claro como hacerlo, así que de momento se quedan tal cual.

En DIC 2017, y aunque de momento no lo he transplantado, estaba lleno de semillas y con la ramificación algo fuera de control, así que le tocó un aligerado. También le di un repasito con el líquido de jin, la madera muerta se está pudriendo así que pronto le daré un tratamiento con el Paraloid B72, del que hablan maravilla. Dejándolo preparado para el transplante.


En ENE 2018 le tocó trasplante. Como bien sabemos, los romeros al igual que las piracantas tienen un alto poder enraizante y no debemos dejarlo más tiempo de la cuenta sin un arreglo de melena. No se había resentido con el cambio de volumen de maceta en el trasplante anterior así que nueva vuelta de tuerca. Lo he puesto en una nueva maceta, bastante más ajustada que la anterior pero sin dudas, mucho más bonita. ¡Le queda genial!

En DIC de ese mismo año y después de un año en una maceta más bien ajustada y la maceta está sucia así necesita un buen limpiadito.

En primer lugar, sacamos el cepellón de la maceta procurando que no se deshaga, ya que no vamos a transplantar, limpiamos todo su contorno y cortamos levemente todas las raices que queden al aire.

Bastan pocos minutos para que la maceta quede como nueva y liberada de manchas blanquecinas y restos de sales.

Introducimos el cepellón en la maceta. Como podemos ver, al llevar un año plantado, ya eliminé el musgo protector, lo que permite una mejor oxigenación del sustrato y rellenamos con nuestra mezcla habitual.

Ya sólo nos queda hacer una limpienza intensiva de la zona verde con agua a presión, que elimina suciedades y algún bichejo que pueda andar por sus ramas, terminando con un buen regado.

Y ya lo tenemos listo para una nueva temporada. Podríamos cepillar ese verdín que se ve por la parte baja del jin, pero a mi me gusta así, da un aspecto más natural. Caso de que las maderas muertas necesitaran una aplicación de líquido sulfocálcico, este sería un momento ideal para aplicarlo.

En DIC 2019 y después de dos años en una maceta muy ajustada había perdido vigor, así que lo trasplanté a una maceta grande donde las raíces tengan mucho espacio y sustrato que le permita recuperar fuerzas. Me da pena sacarlo de esta maceta que tan bien le queda, pero es necesario darle un poco de respiro.

Aunque la maceta es fea, reúne las condiciones necesarias para que el romero recupere las fuerzas perdidas. Ya solo nos queda un abonado correcto y la naturaleza hará el resto.
 
Casi un año después, ya estamos a mediados de octubre de 2020, el romero ha recuperado fuerzas, color y se ha llenado de flores, si sigue esta tendencia a la mejoría, volverá a la maceta ovalada plana, pero eso ya sería en el próximo trasplante previsto para finales de 2021 (D.m.). He podido comprobar que el modelado del verde formando nubes le sienta bien así que los próximos retoques irán encaminados a independizar zonas verdes e ir formando nubes.

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