24 de julio de 2021

TANUKI DE ULMUS PARVIFOLIA.

Tengo que reconocer que no me gustan los tanukis pero me gusta tocar todos los palos y esta historia comienza en un paseo por el campo donde me encontré unas porciones de madera dura que bien podrían servir para algún proyecto que por cierto, en ese momento no tenía ninguno.

Tras decantarme por el tronco de la derecha le adosé un esqueje de olmo que había preparado a primeros del año pasado. Para conseguir una buena aproximación entre el tronco del esqueje y la hendidura del tanuki apreté bien con rafia. Y así estuvo hasta el día de la foto.

Por más intentos que hice por conseguir una rama en la parte central izquierda pues no salió ninguna así a mediados de febrero de 2020 que preparé un injerto de aproximación con el que intentar tapar ese gran espacio despoblado.
 

Tras tres escasos meses y la comprobación para ver el estado del mismo, veo que ha pegado aceptablemente así que tocaba separarlo.

 Aparentemente y a pesar del poco tiempo transcurrido parece que el pegado es correcto.

El quitar la rafia también me permite comprobar que el surco realizado no solo ha sido cubierto sino que el tronco sobresale notablemente de la zona de contacto.

Tras separar el injerto procedo a colocar nueva rafia procurando apretar lo máximo posible, ahora nos interesa que el tronco desborde hacia los laterales para que cubra parte de la madera seca del tanuki.

La rama injertada también ha sido defoliada dejando alguna hojita de tirasavias.

Y así quedò, ahora tocaba dejar crecer libremente y esperar que el nuevo engrosamiento del tronco sea de forma lateral y que el injerto no se venga abajo.

Así se encuentra este ejemplar en el verano de 2021.

Aún no tengo claro que diseño podría darle, tradicionalmente los olmos se modelan con el estilo Escoba, pero si de algo estoy seguro es que éste no será el caso. Chapuceando con el Paint me sale esto.

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