20 de mayo de 2011

EVOLUCIÓN ACEBUCHE "EL ESTIRAO"

Este acebuche fue recolectado a principios de 2008, por tanto es un recién llegado, aunque aún no le encuentro el "look", estoy seguro que saco algo de él.

Abril 2011, recién defoliado.

Mayo 2011

EVOLUCIÓN ACEBUCHE "EL CABEZÓN"

Este mendrugo lo recolecté en mayo de 2007. Pesaba más de 30 kilos y fue una odisea meterlo en el coche (mi menda lerenda perpetra en solitario). Valiente de mí intenté cortarle la bola con un serrucho, rápidamente me percaté de la necesidad de comprarme una motosierra.

En diciembre de 2007 ya estaba así, evidentemente no le traumatizó el cambio de casa ni la castración.

Al año siguiente, me decía que estaba cansado del cajillo de frutas.

En el año 2010 empieza a acercarse a la idea que tengo en mente, la ramificación principal está practicamente definida, sólo me resta buscar la secundaria y eliminar las que irán sobrando y trabajar la madera muerta, que será de dónde dependa la credibilidad del trabajo.

Febrero 2011

Abril 2011. Está fuerte, así que leña al mono.

Imagen del otro día, recién defoliado.

EVOLUCIÓN ACEBUCHE "BACANAL"

Otro viejo amigo del que tampoco dispongo de imágenes anteriores, debido a esa pérdida de fotos por fallos informáticos que todos hemos sufrido alguna vez. Si es que hasta que no nos toca, no aprendemos.

En 2004 estaba así, ¿porqué lo llamé "bacanal"?

2007

Desde entonces no ha evolucionado, aparte de engordar, no sé que hacer con él.

Evolución acebuche

Corría febrero de 2003 cuándo este espantapájaros cayó en mis manos. Le tengo especial cariño.

Estuvo deambulando por los rincones hasta mayo de 2007, que cambió de maceta.

Al año siguiente, incluso le inmortalicé con fondo negro. ;)

MI GUARDERÍA

Así estaba recién realizada la mudanza de casa y haberme desecho de mil perejiles.


Con el nuevo sombreador.

11 de marzo de 2008

¿PORQUÉ EL BONSAI AUTÓCTONO?

La variedad de plantas susceptibles de trabajar como bonsái es inmensa. Pero a pesar de que la influencia oriental es decisiva en el mundo del bonsái lo que no podemos hacer es olvidarnos de nuestras especies. Entre las innumerables ventajas podemos destacar, en primer lugar, su adaptación al medio, son plantas aclimatadas o naturales de nuestra tierra por lo que su resistencia al medio será siempre muy superior al de las plantas importadas. Luego nos interesa su precio, como norma general, siempre mucho más asequibles. Más resistentes a plagas e insectos y como última característica importante, podemos hablar de la belleza de nuestras especies, que salvo la familia de los arces, no tienen nada que envidiar a las importadas. Ullastres, tejos y juníperos, se llevan la palma entre una variedad muy extensa de plantas, que sin duda harán las delicias de propios y extraños.

UN PASO ADELANTE

Todos empezamos igual, compramos o nos compran una planta o supuesto “bonsái” y todo nuestro esfuerzo se reduce a mantenerlo vivo. Pasan los meses y vemos como el cuerpo nos pide algo más. Aquí es dónde empieza realmente la afición, sobre todo frecuentamos webs, vemos vídeos o incluso tenemos la suerte de acudir a una demostración y es cuándo ese ficus de gran superficie se nos queda corto, queremos algo más, nos vemos envueltos en esa parafernalia que supone una verdadera afición, compramos herramientas, sustratos y macetas adecuadas y pateamos mil y un viveros en busca de algún material que pueda servirnos, material que sin duda encontramos ya que nuestro afán no tiene límites aunque casi nunca terminarán de convencernos. Seguimos leyendo, preguntando y aprendiendo, incluso nos introducimos en algún círculo dónde compartir con otras personas de igual afición.

Queremos más, aquí nos encontramos con nuestra primera gran decisión y nuestro gran problema ¿cómo obtener más material?

Como todo en la vida, las cosas pueden hacerse, básicamente, de dos maneras, de forma rápida y de manera lenta. Si optamos por la vía rápida, nos vemos abocados al yamadori, mundo oscuro dónde encontraremos lo mejor y lo peor de esta afición. O a la compra de ejemplares a profesionales de prestigio, el primer sistema es caro, el segundo carísimo.
En cambio, si somos de los que nos gusta disfrutar del camino, elegiremos por la vía lenta, y nuestros medios de obtención serán principalmente, el plantón de vivero, la semilla, el esqueje, la estaca y el acodo. Sólo con la salvedad, de que si nos gusta la semilla, no dedicarnos exclusivamente a ella, porque puede llegar a aburrir, mejor no desechar ningún procedimiento. Los costes son mínimos y de paso, cuándo alguna planta muera (porque hasta al mejor profesional se le muere alguna) el disgusto será menor.