17 de enero de 2020

EVOLUCIÓN DE PINO SILVESTRE NACIDO DE SEMILLA

Bueno, en el título digo "nacido de semilla" pero es una tontería, de semilla nacen todos. ¡Menuda perogrullada!

Este es un pino silvestre que en 2003 presentaba este aspecto. Esta foto es del día en que me lo re-regalaron. No me resisto a contar su historia, son de esas cosas curiosas que tiene la vida.

Todo comienza cuándo en el año 2001 hice un pedido de semillas entre las que iban un lote de semillas de pinos silvestres que tras sembrarlas conforme recomendaban pues no brotó ninguna. Como es habitual en mí pues reciclo y reutilizo todo lo que puedo, el caso es que pasado el tiempo, volví a regalar algunas macetas con otras cosas plantadas y al parecer alguna de estas semillas seguían en el sustrato. Pasó el tiempo y este pino, al igual que varios más que yo tengo, brotaron tras un par de años mezclados con los sustratos reciclados. Por cosas de la vida y a quién le brotó el ejemplar y no queriéndolo pues me lo regaló a mí, sería cosas de Murphy o el Karma pero el pino volvió a casa.

Así era en 2003 cuando regresó a mis manos.

En 2004 había crecido como un loco pero el diseño no tenías ni pies ni cabeza. Debí cambiarlo de maceta pero eso suponía romper esta tan bonita que tenía, al menos a mi me gustaba, no como maceta de bonsai pero sí como simple maceta.

En 2006 fue sacado de esa maceta, le corté casi todas las ramas dejando sólamente las de la punta, con la intención de rehacer desde ahí todo el verde. Ya por entonces tenía en mente un modelado que se saliese del tradicional moyogi, que para eso ya tengo varios ejemplares procedentes de mismo plantado de semillas.

El primer año fue de adaptación a la akadama y no creció mucho, pero el buen color indicaba que se había establecido perfectamente.

 Para 2008 se había fortalecido, muchas brotes nuevos y el tronco había engordado sensiblemente.

Desde entonces sólo fue transplantado en una ocasión y aprovechando unos días de descanso laboral pues quise darle el aclarado anual correspondiente que ya iba necesitando, y que por falta de tiempo no tuve oportunidad de hacerlo cuándo correspondía. Así estaba en 2016, justo antes del primer modelado serio y que debería indicar el camino a tomar.

Así quedó unos días después, dándole el ángulo de plantado que mejor me parecía.

Unos meses después había vuelto a tirar como loco.

Y fue transplantado a una maceta de tambor, cuatro veces menos profunda que su maceta de cultivo.

En 2019 es nuevamente trasplantado con la intención de hacer un primer ordenado de brotes e ir cambiando el ángulo de plantado hacia uno más tumbado, pero por motivos desconocidos me despisté y terminé plantando con el mismo ángulo. ¡Qué rabia! 

Pasadas unas semanas, meto el jack para compactar por la zona indicada que aunque no está mal, mejor quedará más agrupada.


Y así se queda, dándome collejas por el despiste en el ángulo de plantado, ahora estaré acordándome de la metedura de pata durante un par de años. Cagonlá!!!!

Ya estamos en 2020 y aunque solo lleva un año desde el último transplante, no resisto más verlo con el ángulo inadecuado, así que nuevamente trasplanto, pero esta vez y para evitar que la mitad de las raíces queden fuera o excesvamente cercanas a la superficie, pues utilizo un tiesto hondo de plástico, que es lo único que tengo a mano. No me molesto demasiado en ordenar y seleccionar ramas, ya llegará el verano. En mi tierra, los pinos "hibernan" en verano que es cuando la sequía para el desarrollo vegetativo, así que para septiembre de este año cortaré casi todas las ramas que se salgan del diseño que me pide el ejemplar y que con mis modestos conocimientos sea capaz de darle.

19 de diciembre de 2019

EVOLUCIÓN DE JUNÍPERO PHOENICEA II.

Corría 2008 cuándo dando un paseo por un vivero me encontré varios juníperos a la venta, no eran gran cosa pero por el precio que tenían, quién no se llevaba alguno. Larguiruchos y feos, pero bueno, con experiencia cero en junis pues seguro que para algo me servirían, aunque sólo fuese como conejillos de indias. Este de la foto es el segundo de ellos.

Cuánto más lo miraba más feo era y fue entonces cuándo recordé haber leído unos doblados traumáticos en juníperos, dicho y hecho. Dremmel en mano y primer paso, vaciado de un canal longitudinal en las zonas por las que pretendía doblar, parece mejor que la acanalura quede en la parte interna.

Una vez vaciado procurando no tocar la capa superficial, introduje dos alambres de 4mm a modo de nervios, para reforzar la zona vacía. Tal vez me pasé, el junípero es bastante noble y con un alambre de 5mm hubiese sobrado.

Una vez fijado el alambre, procedí a un enrafiado generoso, desconocía hasta dónde podría llegar y quería apurar al máximo.

Una vez enrafiado y alambrado pues a doblar toca. Este procedimiento tiene grandes ventajas, una de ellas es que podemos convertir una vara larga en un tronco lleno de sinuosidades al que podremos sacar más provecho, la otra gran ventaja es que conseguimos acercar el verde a la parte baja, dándole a la planta un aspecto más compacto y tupido. Al no ser fecha de transplante pues el plegado de la zona baja no quedó como quería, así que tendría que dejarlo para más adelante.

Después de la paliza había que dejar que el ejemplar recuperara fuerzas. En diciembre de 2012 lucía una salud estupenda después del transplante de esa primavera, dándole un cambio en el ángulo de plantado.

En mayo de 2018 y aunque con el ángulo anterior no quedaba mal, los juníperos destacan por sus troncos tortuosos y agredidos por las inclemencias del tiempo, así que debía seguir retorciendo y entonces me acordé de que en el doblado de 2011, la zona baja había quedado a medias. Como anticipo al nuevo trabajo y como primeros jines, utilizaría las dos ramas más bajas de la derecha, las cuales fueron bajadas.

Aquí una aproximación de las ramas, que más adelante convertiría en jin. Aproveché para darle un aligerado a la copa y que dejara de parecer un seto.

A principios de febrero de 2019 y como anticipo a la nueva torsión y diseño, pelé las ramas y jines. También elimino aquellas ramas que estoy seguro no me servirán para lo que tengo en mente.

Y hoy 24 de febrero de 2019 llegó el día. Aquí vemos el ángulo que queremos corregir, tiene unos 115 grados de abertura, a ver hasta dónde lo podemos llevar.

El procedimiento es el ya conocido, hacer un vaciado generoso en la zona de torsión.

Poner unos nervios de alambre que reforzarán parcialmente la zona evitando la posible rotura.

Enrafiado generoso, poniendo especial atención en apretar bien en la zona que sufrirá mayores tensiones. Después de esto, lo clásico es volver a alambrar exteriormente, pero en este caso, no lo veo necesario, los tensores que luego pondré deben aguantar bien.

Al ser un ángulo grande no puedo utilizar el jack, así que echo mano del sistema tradicional de las barras de hierro y a torcer. Quito la música para poder escuchar los crujidos que nos marcarán cuándo estamos llegando al máximo posible.

Una vez asegurado con el tensor, procedo al plantado. El junípero debe caer un poco más a la izquierda, pero no quiero que los jines toquen el sustrato, así hago el plantado un poco caído a la derecha, ya habrá tiempo de cambiarlo. Como véis, ahora el ángulo del tronco será de unos 45 grados, hemos cerrado sobre 70 grados la torsión original.

Y así queda, de nuevo hay que dejar que recobre fuerzas. De los tres tensores que véis en la foto, sólo queda uno, pasa que lo quité una vez tomada la imagen. En el próximo trabajo tocará cambio de maceta a una adecuada y arreglado del verde.

Pues llegó el día de entrar en una maceta decente. Hoy empieza su vida como futuro bonsai, para la primavera haré un primer arreglo del verde e intentaré definir algunas capas. No pude girarlo más hacia la izquierda porque el jin pequeño me lo impedía, probablemente le cambie la orientación o lo elimine directamente.

ROSMARINUS OFFICINALIS

Este romero fue transplantado en enero de 2018 y después de dos años en una maceta muy ajustada había perdido vigor, así que lo trasplantaré a una maceta grande donde las raíces tengan mucho espacio y sustrato que le permita recuperar fuerzas.

Aunque la maceta es fea, reúne las condiciones necesarias para que el romero recupere las fuerzas perdidas. Ya solo nos queda un abonado correcto y la naturaleza hará el resto.

29 de noviembre de 2019

PIRACANTA MULTITRONCO O LA HISTORIA DE UNA GUERRA QUE TERMINARÁ PERDIDA.

Bueno, el título parece un poco negativo pero realmente este trabajo lo es. Por motivos desconocidos hay veces que la naturaleza se pone en nuestra contra y este es, o será un ejemplo claro.

Todo empieza cuando a finales de 2010 recolecto una piracanta con un montón de troncos, todos de parecido diámetro y rectos, alguno diría que vaya pérdida de tiempo, pero a los que no nos gusta gastarnos una pasta en árboles "con futuro", y tampoco nos echamos al monte con pico y pala, pues un regalo como este no se puede despreciar.

Buscando ideas me encontré este bosque netsuranari y me inspiró para el diseño que intentaría dar a mi multitronco.
Un año después, ya en 2012 la piracanta parecía establecida y aunque todas las ramas tenían verde no se la veía con la vitalidad de mis otras piracantas.

Para 2013 la cosa no solo no había mejorado sino que incluso la rama lateral izquierda terminó secándose por lo que al quedar descompensado el conjunto, decidí eliminar la rama muerta y la que compensaba por la parte derecha, que por otra parte, era un palote recto de cuya base nacía la ramita terminal.

En algunas ocasiones las hojas presentaban una especie de quemadura que empezaban por la punta y terminaban corriéndose por toda la hoja y además se presentaba por zonas muy definidas. Aunque en alguna rama seca este síntoma no fue patente. Fue entonces cuando oí por primera vez hablar del conocido como "fuego bacteriano".

El Fuego Bacteriano es una enfermedad producida por la bacteria Erwinia Amylovora que afecta a diversas especies de la familia de las rosáceas, aunque no a todas afecta con la misma virulencia. Las plantas afectadas suelen padecer chancros y exudaciones y son la principal fuente de contagio. Aunque este síntoma tampoco lo ha sufrido mi piracanta. Lo peor de todo es que esta bacteriosis no tiene cura y lo recomendable es quemar la planta o plantas afectadas.
A pesar de los malos augurios y al no estar seguro, pues no la quemé y comencé un programa estricto de desinfectado de herramientas, esterilizado de sustratos y macetas y el tratamiento periódico con Aliette Express (Fosetil Al), también es recomendable y caso de infección leve, el eliminar las ramas afectadas.
En 2016 y ya con solo cinco troncos, parece que las medidas adoptadas consiguen detener que no curar la posible infección y la planta comienza a brotar con más fuerza.

Pero no por eso pude evitar el secado de uno de los troncos, A principios de 2019 la rama que está justo al lado y que en esta imagen casi no se ve, también empieza a perder fuerza.

Vista desde atrás se aprecia mejor, así que llegados a este punto no me queda más remedio que eliminar la rama seca y la que empieza a secarse, rama que por otra parte, también es muy larga, recta y sin conocidad.

Así que a finales de este mes (noviembre 2019), aprovecho para cortarlas y transplantar a una maceta de entrenamiento.

Antes del nuevo plantado, efectúo un tratamiento intensivo de las raíces con el Aliette, y posteriormente de toda la zona verde.
Seguiré intentando salvarla pero creo que será un esfuerzo inútil, ha ido perdiendo rama a rama y desde la siete iniciales ya solo quedan tres. Insisto en lo más importante en estos casos y es la desinfección de todas las herramientas y utensilios que entren en contacto con la planta, al menos debemos intentar evitar que se contagien otros ejemplares.

¿Merecerá la pena o simplemente estoy demorando lo inevitable?

27 de noviembre de 2019

JUNÍPERO PHOENICEA DESDE ESQUEJE

Es difícil resistir la tentación de plantar aquellos brotes y ramas podadas, siempre pueden venir bien para injertos de ramas o raíces, o para hacer probaturas de resistencia.
Esta es la historia de uno de ellos. El esqueje fue plantado en 2010.

Estuvo en un pequeño parterre que tengo con fines decorativos, pero en abril de 2012 y tras una reestructuración pues terminó sobrando y como no lo iba a tirar pues me entretuve con él. Lo primero a corregir era ese tronco tan larguirucho.

Así que con rafia y alambre, a retorcer toca. Los juníperos acumulan mucha agua en sus troncos por lo que cuando hay que hacer fuertes torsiones es conveniente dejarlos pasar sed entre cuatro y cinco días.

Por aquellos entonces nunca había realizado algo parecido así que por excesiva prudencia dejé la parte baja del tronco sin doblar, un par de años después intenté solventar el problema, pero el tronco había engordado mucho.




Aún así y previo vaciado de la zona, consigo doblar parcialmente.

Así estuvo hasta noviembre de 2019, que tras unos años de descanso y pillando fuerzas, le tocaba otro repasito. La evolución del tronco así como el movimiento de este primer jin me obliga a cambiar el ángulo de plantado.

Es demasiado cambio de ángulo para hacerlo de una tacada, así que me tengo que conformar con girarlo unos 20 grados, y son necesarios otros 20 más. Pero tendré que esperar al próximo trasplante, de hacerlo en esta ocasión hubiesen quedado muchas raíces fuera.

Para terminar, aligero el verde y hago un par de jines más y de momento lo dejo tranquilo. Las ramas ya las tengo seleccionadas, aunque aún sobran un par de ellas. No me molesté en alambrar el verde, sería un trabajo baldío.

El movimiento del tronco no se aprecia, la foto salió muy oscura, pero cuando pinte los jines, la estructura básica quedará así. Gracias a los giros imprimidos desde joven, el tronco parece ser mucho más grueso de lo que es realidad.