17 de octubre de 2019

PEGADO DE TRONCOS EN FICUS RETUSA O COMO DUPLICAR EL GROSOR DEL TRONCO EN CINCO MINUTOS

Este procedimiento nos permite conseguir un árbol con un tronco el doble de grueso, ¡EN CINCO MINUTOS!, bueno, tal vez, diez.
Para ello necesitamos, un par de ejemplares de una especie en la que sea posible esta técnica, en nuestro caso, un par de ficus retusa.

Sigo intentando crear espacio en mi zona bonsai pero me resisto a desprenderme de nada, así convertiremos dos ejemplares sosos en uno. Ejemplares que proceden de esqueje y que por cosas de la vida, habían tenido el mismo modelado simple.

El segundo estaba plantado en una laja.

Lo primero que hacemos en ambos ejemplares es lavar bien las raíces y recortarlas.

Y hacer pruebas buscando un "casamiento" con la máxima zona posible de contacto.


Una vez decidido como se unirán, tenemos que eliminar esas raíces que molestan para el máximo acercamiento.

Y aquí es donde viene la técnica milenaria del taladro y el tornillo. Con una broca algo menor al diámetro del tornillo hacemos un agujero pasante y fijamos ambos troncos con un tornillo inoxidable con rosca de madera.

Este podría ser uno de los dos posibles frentes.

Para dar más rapidez al pegado y cerrado del hueco central, introducimos un esqueje pequeño entre ambos troncos, apretándolo todo lo posible. Esta especie es de crecimiento rápido por lo es previsible que para el verano próximo, el tronco del esqueje haya crecico lo suficiente para haber tapado la parte baja, una vez pegado a los dos troncos, será eliminada su parte verde.

Aunque realmente no sería necesario, rosco un segundo tornillo, apretando lo suficiente como para que se realice un "auto avellanado", que facilitará su ocultamiento sin bultos, una vez cerrada la herida. En poco tiempo será imposible saber que dentro tiene dos tornillos.

Plantamos de forma habitual usando akadama gruesa lo cual favorecerá el crecimiento de las raíces y por ende, el de la planta en general.

Ya solo nos resta esperar la evolución de la nueva planta y empezar a modelar según resulte. Con el paso del tiempo tendremos un ejemplar mucho más interesante que los de partida y además he conseguido un hueco libre en mis baldas sin sacrificar nada. Objetivo conseguido.

Este ficus que vemos y que fue el protagonista de la anterior entrada, está formado con esta técnica.

11 de octubre de 2019

TRASPLANTE DE FICUS RETUSA

Este Ficus retusa fue trasplantado en 2017 a una maceta que le venía de perlas, maceta ideal para poderlo exponer, pero ya no tan adecuada para un cultivo continuado por lo que empezaba a resentirse un poco. Es importante recordar que todos los bonsais necesitan descanso, es algo que no cuenta nadie, pero el mantenerlos en macetas demasiado ajustadas termina provocando stress en la planta y una paulatina pérdida de vigor y si no se actúa en consecuencia, pueden provocar la muerte de la misma.

A todos nos gusta ver el resultado de nuestro trabajo plantado en la maceta más adecuada que podemos ofrecerle, pero salvo que se les pueda dispensar un cuidado exquisito, controlando no sólo riegos, calidad del agua, abonado perfecto, sino que también tenemos que controlar la exposición a los vientos e inclemencias del tiempo y sobre todo, el control absoluto de las horas de insolación, capacidades que no están al alcance de un simple aficionado como yo, así que no nos queda más remedio que plantar nuestras plantas en macetas de cultivo, más grandes y que permitan un desarrollo lo más óptimo posible sin exponerla a grandes esfuerzos.

Así que aprovechando que me había quedado una maceta libre, bastante más grande y que no le iba a desentornar demasiado, me puse manos a la obra. Tenemos de darle un buen limpiado a las raíces y eliminar los restos de musgos que permanecían por todos los rincones, de paso, le damos un vistazo al desarrollo de la ramificación, que vista desde la parte baja nos da una gran idea de como va su formación. 
A pesar de la maceta en la que se comprimían, las raíces están perfectas.

No debemos olvidar que cuando fijamos el tronco a la maceta debemos protegerlo, por flojera no quise buscar alguna goma que protegiera la zona de contacto, el resultado fue que dañé superficialmente la corteza.

Una vez efectuado el trasplante podemos observar un síntoma motivado por el poco espacio de que disponían las raíces, el lado derecho ha sido bien alimentado, lo que se traduce en mayor número de hojas, con mejor color pero más grandes. En cambio el lado izquierdo tiene menos cantidad de hojas, más amarillentas pero mucho más pequeñas.  No nos queda otra que compensar la fuerza y recortar la zona más frondosa con la intención de que la parte izquierda recupere el vigor.

Lo sabemos todos, pero cuándo se cortan las ramas o se defolia un ficus, por las heridas emite un látex que además de tóxico, provoca un "desangrado" relativo de la rama cortada. Para cortar la emisión de látex basta con pulverizar agua sobre las heridas.

Una vez plantado y equilibrado el conjunto, ya está preparado para unos años de paz en los que recuperará el vigor y armonía.

Sí, ya sé que los expertos aconsejan que los ficus se poden y transplanten a finales de la primavera.

7 de octubre de 2019

INJERTO PURO DE RAÍZ EN ACER PALMATUM SHISHIGASHIRA

En la primavera de 2018 y entre otros, compré un palmatum Shishigashira para ir aumentando el número de variedades de qué dispongo. Este ejemplar está lleno de defectos, el primero de ellos son las tres ramas que salen del tronco principal, que aunque podría plantearme un modelado con ellas, son excesivamente largas y rectilíneas, por lo que llegado el momento, tendría que acortarlas. Y como principal defecto es que tiene unas raíces en forma de garra, feísimas.

Shishigashira se distingue por tener unas hojas rizadas y muy pequeñas, y además con la gran ventaja de que sus entrenudos suelen ser cortísimos. En otoño, las hojas se vuelven rojo púrpura con tonos rojo anaranjados, siendo más intensos si se cultivan a pleno sol, y más resistente a las quemaduras que otras variedades, siendo por esto por lo que es una de las mejores variedades para cultivar como bonsai.

Lo lógico para solucionar el asunto de las raíces, sería el acodo, pero no podría realizarlo hasta la primavera que viene, en el mejor de los casos, siempre y cuándo brotara con fuerza. Así que en diciembre de 2108, lo transplanté, y medité sobre la posibilidad de en vez de eliminar las raíces inecesarias, las reutilizaré para injertarlas en una parte del tronco que carece de ellas.
Como véis es una raíz que nace excesivamente alta y por tanto, inservible.

Por otra parte y desde otro ángulo, se aprecia que por debajo de ella hacen otras raíces.

Y justo al lado contrario tenemos una zona sin raíces.

Pues justo en esa zona desprovista de raíces hacemos un taladro de unos dos centímetros de profundo y con una broca de un diámetro parecido al de la raíz que se intentará injertar.

Pelamos la corteza de la raíz, ya cortada, procurando dejar un diámetro lo más parecido al agujero taladrado, de forma que entre lo más justo posible.

Y la introducimos firmemente, como podéis ver en la foto, la unión ha sido tan perfecta que a simple vista es imposible saber que ha sido colocada allí de forma artificial.

Para evitar la entrada de humedad, que sería fatal para el posible pegado del injerto, sello con pasta para podas, resistente al agua.

Otra medida de precaución es asegurar la raiz sujetándola parcialmente con uno de los alambres de anclaje a la maceta.

Y como tercera precaución, plantaremos un poco alto, de forma que la zona que intentamos injertar quede al aire.

Si el injerto funciona me plantearé la posibilidad de utilizar las raíces existentes, acortándolas en lo posible y redireccionándolas con alambre. Si no funciona pues volveré a la idea original y acodaré por el sistema tradicional.

Este mismo procedimiento lo hacemos con dos raíces más.

Tenemos que proteger las raíces, no puede llegarles la humedad pero tampoco pueden estar al aire, así que en estas dos que vemos y al estar la zona de unión muy cercanas al sustrato pues levantamos un murete para poder poner sustrato extra que las proteja.

Pero no podemos dejar que las zonas de contacto estén bajo el sustrato, deben quedar al aire. Este sustrato extra lo mantuve hasta ser eliminado en la primavera siguiente, que después de tres meses, y caso de que las raíces no se hubiesen pegado, ya estarían muertas.
 

Tras dies meses, ya en octubre de 2019, hago la prueba del algodón: Rasco un poco la corteza de las raíces injertadas y sale verde, las raíces no sólo están vivas sino que además han crecido. Sin querer tirar las campanas al vuelo aún, creo que los injertos han funcionado al 100%, tres intentos, tres raíces vivas.


8 de septiembre de 2019

NUEVOS INJERTOS EN UN FICUS BENJAMINA.

Este es un ficus del que nunca he hablado. Se trata de un Ficus benjamina que fue comprado en un centro comercial en el año 2003, y al que le he ido prestando muy poca ateción, la prueba está en que hasta ahora nunca le dediqué ni una sola entrada.

Sin pena ni gloria fue creciendo y así era en 2016, cuando empecé a verle posibilidades. Tenía muchas ramas laterales, pero en lo que debía ser el frente, no tenía ningua, así que en la siguiente poda conservé varias ramas cortadas al objeto de enraizarlas y cuando llegase el momento, utilizarlas para injertarlas en los lugares necesarios.

Y así llegamos a 2019, en la primera hice dos injertos por el sistema del taladro. Este método es la forma más sencilla en un ficus para conseguir ramas donde no las hay. Después de haber conseguido un volúmen de tronco aceptable, toca poner ramas donde hacen falta, ya que como es habitual, las plantas sacarán ramas por mil lugares, pero nunca por donde nos interesa, así que nada más fácil que un injerto con el sistema del taladro. En la primera ya hice dos injertos y ahora en septiembre intentaré culminar el proyecto que comenzó (en mi cabeza) en 2016.

Queremos una rama en esta curva exterior, había una pero se secó, así que después de eliminar los tocones y llegar la zona viva, procederemos a hacer un taladro que atraviese el tronco por dónde queremos tener una rama.

 Para ello utilizaré algunos de los esquejes obtenidos en las podas anteriores.

Con un taladro y una broca de madera de un diámetro algo superior al grosor de la rama que queremos injertar, hacemos un agujero que atraviese el tronco. Pongo un alambre para que podamos apreciar mucho mejor, la dirección del agujero.

 Ya solo nos queda eliminar todas las hojas del esqueje e introducir la rama, con mucho cuidado, por el agujero realizado. Una vez pasada, interesa hacer un poco de presión, halando de la punta del esqueje para que adquieran presión las zonas de contacto. Sellamos con un poco de pasta cicatrizante ambos lados y listo. Ya solo nos queda inmovilizar la macetita, lo hacemos con un alambre. Y terminar de orientar la ramita injertada en el ángulo que nos interese.

Un pasito más en el intento de conseguir un bonsai que al menos, disponga de ramas en los lugares adecuados.

Así queda el ejemplar visto desde la parte de atrás. Se obsevan dos injertos más que fueron realizados en la primavera pero que aún no ha llegado el momento de cortar. Hay que recordar que para cortar un injerto realizado con este sistema hay que esperar a que el grosor de la rama en el punto de salida, sea mayor que en el de entrada.

24 de agosto de 2019

DEVENIR DE UNA CAGADA DE PÁJARO.- PEQUEÑA HIGUERA

Pues sí, todo empieza aquí, algún pajarillo de los rondan mi azotea defecó en alguna de mis macetas pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico llegaron algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron y esta es la historia de una de ellas. Es la historia de una cagada.

Después de un año de haber sido plantadas en macetas independientes y haber torsionado el tronco con alambre, tenía dos opciones: esperar un montón de años para intentar hacer algo con ella o intentar algo que nunca hice y es mantener un bonsai tamaño "shito".

Los que conocen mi colección saben que allí, con la honrosa excepción de algunos shohin, todo es grande. Por otra parte, cultivar un bonsai shito es todo un desafío por la dificultad que conlleva su conservación en los meses de verano, pero algún día tenía que ser.
Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar
Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar
Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar
Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar

Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar
Pues sí, todo empieza ahí, algún pajarillo de los que rondan mi azotea defecó en una maceta pero su cagada iba con regalo. Junto a la carga de abono orgánico cayeron al sustrato algunas semillas de higuera que con el tiempo germinaron. Esto pasó con ella de ellas.

Después de un año de haber sido trasplantada a una maceta individual y haber sido torsionado el tronco con alambre pues estaba en un punto que o esperaba muchos años para hacer algo o hacía algo que nunca hice, intentar
La higuerilla en cuestión, aunque no se aprecia, tiene el tronco retorcido (a base de alambre, claro).

A pesar de su pequeño tamaño el cepellón de raíces es bestial. Con sólo quitar la hoja reseca superior ya parece otra cosa.

La macetilla a usar es una esmaltada en tonos claros degradados de seis centímetros de altura.

Tras el correspondiente recorte de raíces entra en el tiesto con akadama de grano muy pequeño y con un poco de musgo en la superficie queda lista.

Queda una cucada de plantación de trece centímetros de altura total. Cuando defolie y elimine esta hoja superior la altura total de la planta quedará en unos cinco centímetros. El ápice será ese que marco con el círculo. Un elegante Shito al precio más barato.

Así era y así queda.
MORALEJA: De cualquier cagada puede salir un buen proyecto de futuro.