21 de febrero de 2021

EVOLUCIÓN DEL PINO PIÑONERO "BUSHIDO".- EL LENTO Y TORTUOSO CAMINO DEL GUERRERO.

Este pino piñonero procede de semilla, sembrada por mi sobre 1997 en lo que sería la primera planta de semilla en mi incipiente hobby por entonces. Aquí vemos la evolución fotográfica comparativa en estos años. La primera foto que tengo es de 2003.
 
 
 
Es en 2018 y viendo que el ejemplar ya no da más de si, decido una reducción drástica. Voy a cortar por donde señalo y rehacer la copa con esa rama baja de la izquierda.
 
Veo este arreglo virtual y empiezo a dudar sobre sí será una buena idea. El tronco ya tiene en su parte más estrecha más de 3 centímetros de diámetro. Y la rama a mover casi 2 centímetros, lo peor de todo es que tendré que moverla casi 60º para llevarla al lugar donde pienso quedará mejor.

Con el serrucho de la mano lo vuelvo a pensar tres veces, una vez iniciado el trabajo ya no habrá vuelta atrás ni arrepentimientos, mi primer pino de semilla nunca volverá a ser el mismo.

Para facilitar la torsión, con el serrucho abro un hueco en forma de cuña, lo que facilitará el movimiento de la rama. Es importante calcular el ángulo de la cuña ya que intentamos que las zonas cortadas queden en perfecta unión, ya que intentaremos que se autoinjerten, algo que no es necesario, pero que si se consigue pues parecerería mucho más natural.

Enrafiamos poniendo especial atención y fuerza, en la zona dónde pensamos que sufrirá mayor tensión. También reforzamos esa misma zona con un par de alambres a modo de collarín. Si se parte esta zona, todo el trabajo se irá al traste.

  Y bajo la rama a subir fijamos la barra de hierro que nos servirá de palanca.

Una vez llevada a la posición deseada, ponemos un tensor provisional de alambre en la parte alta del tronco principal, que aunque lo vamos a eliminar, de momento nos servirá de soporte.

Con la rama ya aproximada, procedo a la eliminación de las demás ramas (las había por un "por si acaso rompe"), de momento dejo la que sale por la derecha, es el plan B, por si por un casual, la rama que estamos doblando se parte, al menos tendríamos una rama verde para intentar hacer algo.
Estas son las paradojas del bonsai, la rama que salía horizontal al suelo pues tenemos que levantarla y ahora las que se quedan levantadas, pues tenemos que llevarlas hacia la horizontal, Para asegurarnos pues enrafiamos por los lugares dónde se producirán las torsiones. El tocón central también será reducido, pero de momento lo dejo porque me sirve de soporte para tensor que mantiene la rama con la que reharé el diseño, en su posición.

Como podemos ver, la unión entre ambas partes es casi perfecta, realmente que se autoinjerten no es demasiado importante, pero si lo hacen, mejor que mejor. Por eso es conveniente cortar la cuña pensando en la unión de ambas partes una vez movida la rama. Caso de ser posible, un poco de pasta selladora en los bordes de unión vendría bien.

Para ayudar a la recuperación, trasplanto a una maceta de cultivo. Y así de feo queda el pobre pino, en espera de que la nueva brotación vaya cubriendo las zonas, pero el objetivo está conseguido, tengo una rama principal, una rama de contrapeso, una trasera y un ápice, así que de nuevo empieza el cultivo. Altura original antes del trabajo, 50 centímetros desde la superficie del sustrato, altura después de la reducción, 30 centímetros. Llegados a este punto es necesario parar, el pino necesita recuperarse, hoy es 28 de diciembre de 2018.

Tras año y medio de recuperación en mayo de 2020 tocó un nuevo pasito. En la imagen podemos ver como evolucionó tras la reducción, de forma visual la rama trasera servía para cubrir el hueco de donde debía estar la rama principal, una subrama de la rama trasera y girada hacia la derecha hacía las funciones de rama de contrapeso y la rama alta lateral debería hacer de rama trasera, y por encima un cúmulo de ramitas de donde debería salir el ápice, vamos un auténtico maremágnum.

Tras el pinzado podemos ver más clara la situación. La rama A que nacía hacia atrás, la B una subrama de A y forzada hacia el otro lado para ejercer de contrapeso y la rama C en orientada hacia adelante. Marcada con una línea roja la larga porción de tronco sin ninguna rama y que es lo que queremos corregir hoy.

El trabajo consistirá en hacer girar unos 35 grados el tronco principal de manera que la rama A quede como rama principal pero con orientación correcta (hacia la izquierda), la B pasará a rama trasera y C se convertirá en rama de contrapeso. A tener en cuenta que la zona marcada con el óvalo naranja es la zona semiinjertada en 2018 por lo que tendré que pensar en algo para evitar en lo posible que esa zona gire y en cambio sí que lo haga desde dos centímetros más arriba.

Apoyando la barra contra el lateral de la maceta la aseguro al tronco con un alambre justo en la zona del autoinjerto, esta barra además de impedir el posible desplazamiento lateral de la zona pues me servirá para fijar la barra que ejecutará la torsión y que no podré quitar en una temporada.

Justo a 90 grados he fijado la segunda barra poniendo especial atención en asegurarla fuertemente a la rama A pero de forma que la fuerza se ejerza en el tronco principal, recordemos que debemos girar el tronco principal y no la rama A, que lo único que tiene que hacer es desplazarse con su porción de tronco. La segunda barra queda parcialmente oculta a la vista pero podemos ver su dirección fijándonos en el extremo que sale por delante.

Y con la ayuda de otro par de manos giro la barra de torsión 90 grados al mismo tiempo que con la mano libre ayudo al giro del tronco. Con mayor facilidad de la esperada todo el conjunto se mueve, una vez llevado al máximo posible de giro fijo ambas barras de hierro con un alambre que impida el efecto muelle.
Aquí podemos ver que los grados girados del tronco principal nos ha permitido que la rama A tenga una nueva y más correcta orientación. Como previamente había sido enrafiada en parte y alambrada pues el codo que tenía en origen ha desaparecido y ahora luce rectilínea. Por otra parte, la C es ahora una rama de contrapeso correctamente situada en relación al tronco y a la rama principal, con un poco de ángulo hacia adelante como mandan las viejas normas de la Escuela Clásica: son como dos brazos que se abren para saludar al espectador.
 
Como resultado de esta torsión sobre el eje nos surge un nuevo problema. Cerré una puerta pero se abrió otra. El tronco forma un ángulo recto más evidente por tratarse de una zona de vacío.

Si cambiara el ángulo de plantado buscando una copa algo más vertical, el problema sería más evidente.

Así estaba antes del trabajo y así quedó. Podemos apreciar como la primera rama de la izquerda que antes nacía hacia atrás, ahora queda en el lateral izquierdo y se convierte en la primera rama del pino. El árbol necesita descansar y recuperarse de estos trabajos, así que lo dejaremos hasta el invierno cuando intertaremos hacer algo para eliminar ese ángulo recto.

Tras nueve meses de descanso, el árbol ha tirado con fuerza y toca intentar corregir el ángulo en cuestión, Dios mediante, este trabajo debería ser el último en la formación de la estructura básica del pino, a partir de aquí todo debería ser mucho más fácil, con unas ramas principal, contrapeso y trasera en sus lugares correspondientes, podríamos empezar a la creación de las masas verdes.
 
Pero primero vamos a intentar corregir ese ángulo recto que forma el tronco. Para ello volvemos a hacer un corte para extraer parte de la madera dura interna, esto además de facilitar la torsión evitará en posible astillado que dañe el cámbium o la albura. Hemos aprovechado el corte que hicimos en la primera torsión evitando en lo posible tocar la zona viva que en estos momentos supone menos del 50% del perímetro de la rama. 

Y fijamos las palancas.

Hay que medir muy bien la fuerza y estar atentos a posibles grietas de la corteza y por eso no he enrafiado. Si parte ahora, adiós al pino, a la basura 23 años de cultivo.
 
Finalizado el desplazamiento vemos como por, tal vez exceso de precaución, no he torsionado lo necesario para que ambas zonas del corte entrasen en contacto. Es de suponer que con el tiempo, el labio de cicatrización unirà las partes, pero al menos en principio tendería a entrar por ese hueco.

Para evitar eso y la existencia de bolsas de aire nada más fácil que utilizar pasta bicomponente y sellar el interior, en estas condiciones el labio de cicatrización encontrará una superficie dura y bajará directamente en busca de la zona de contacto con el tronco.
 
Aquí vemos una comparativa entre el antes y el después de la corrección. Esta torsión ha sido menos drástica que las anteriores, solo ha supuesto 10º de movimiento, pero el aspecto del ejemplar ha mejorado notablemente, aproximándose a un moyogi clásico.

Los ángulos formados han pasado de los 120º originales a los 68º actuales, lo que significa que hemos movido una rama gruesa 52º desde su posición original en un proceso que ha durado dos años sin poner en peligro en ningún momento la vida del ejemplar. ¿Que podríamos haberlo hecho de una tacada? Pues sí, pero el bonsai como en la vida, todo es evolución y lo que ayer nos parecía bien, hoy puede que yo no lo veamos tan bien, así que tenemos que ir aplicando las correcciones necesarias sin obcecarnos en demasía por mantener la idea original.
 
Algunos dirán que mucho trabajo para un pino piñonero que no es lo más acertado para bonsai, y llevarán razón, pero los ratos de entretenimiento y aprendizaje que estoy obteniendo con él, bien lo valen.

15 de febrero de 2021

EVOLUCIÓN DE UN ROMERO (ROSMARINUS OFFICINALIS)

Este romero fue recolectado a finales de 2009, y aunque estuve tentado de mantener un multitronco conservando todo el "bloque" al final decidí separarlos, así estaba el día de autos.

De la separación aparecieron dos bloques, uno de ellos es el protagonista de esta entrada, el otro lo regalé a un amigo.

Aunque también era tentador mantener el triple tronco ya que la madera además de vieja estaba muy bien craquelada, apliqué la máxima de menos es más, así que leña al tronco y las dejé preparadas para jin, aún no tenía decidido cual dejaré, aunque sobran casi todos. En mayo de 2011 estaba vigoroso, quité los tensores y aclaré un poco.

En octubre, las ramas "tensoradas" habían subido algo, así que tendría que hacerle un nuevo arreglito.

Los romeros son muy caprichosos, con cualquier otra especie también hubiese transplantado, pero le daré un año más, no me fío demasiado. Nuevos tensores y eliminación de ramas "mal nacidas". Tampoco tengo decidido el frente, tiene buenas vista desde tres ángulos, así que ya veré que es lo que me pide. Este es el que más me gusta.

En diciembre de 2012 necesitaba un transplante, ya que conservaba algunas raíces gruesas desde su recolección y había empezado a crear musgo, síntoma evidente de que existía más humedad de la recomendable. Los romeros son caprichosos y cuándo llenan la maceta de raíces conservan demasiada humedad y suelen  perderse,  con esta especie es necesario transplantar más a menudo que con otras, cada dos años es ir sobre seguro, hacerlo cada tres es arriesgado, y sólo lo haremos si estamos seguro de que existe un drenaje excepcional, no obstante, yo los trasplanto cada dos años.
Estaba lleno de flores y con un sinfín de brotes nuevos y también se hacía necesario un aclarado, aunque viendo las fotos, creo que me quedé corto.

La zona de jin y shari proviene de otra rama y pegada de forma natural empezaba a separarse de la rama viva, necesitaba una ayudita para seguir "hermanada". Un tornillito de cinco centímetros nos viene de perlas.

Ahora tocaba pensar en las zonas muertas pero aún no sabía como trabajarlas.
 
 En enero de 2013 y mientras medito que hacer con los jines, ligero limpiado y manita de pintura.

En DIC 2013 le tocó trasplante y le puse en una maceta más pequeña a ver como reaccionaba. Tras el trasplante, me dí cuenta que el ángulo de plantado podía ser mejorado, ahora me tocará otra temporada viéndolo así y dándome collejas por no percibirlo en su momento.

Así que en ENE 2015 volví a trasplantarlo me he pasado todo el año mirándolo desde casi un lateral y no podía más, así que le he cambiado el ángulo a uno que se aproxima más a mi idea. Esta vez recordé hacer la foto después de limpiar la maceta.
Tengo que trabajar los jines pero no tengo muy claro como hacerlo, así que de momento se quedan tal cual.
En DIC 2017, y aunque de momento no lo he transplantado, estaba lleno de semillas y con la ramificación algo fuera de control, así que le tocó un aligerado. También le di un repasito con el líquido de jin, la madera muerta se está pudriendo así que pronto le daré un tratamiento con el Paraloid B72, del que hablan maravilla. Dejándolo preparado para el transplante.


En ENE 2018 le tocó trasplante. Como bien sabemos, los romeros al igual que las piracantas tienen un alto poder enraizante y no debemos dejarlo más tiempo de la cuenta sin un arreglo de melena. No se había resentido con el cambio de volumen de maceta en el trasplante anterior así que nueva vuelta de tuerca. Lo he puesto en una nueva maceta, bastante más ajustada que la anterior pero sin dudas, mucho más bonita. ¡Le queda genial!

En DIC 2019 y después de dos años en una maceta muy ajustada había perdido vigor, así que lo trasplanté a una maceta grande donde las raíces tengan mucho espacio y sustrato que le permita recuperar fuerzas. Me da pena sacarlo de esta maceta que tan bien le queda, pero es necesario darle un poco de respiro.
Aunque la maceta es fea, reúne las condiciones necesarias para que el romero recupere las fuerzas perdidas. Ya solo nos queda un abonado correcto y la naturaleza hará el resto.
 
Casi un año después, ya estamos a mediados de octubre de 2020, el romero ha recuperado fuerzas, color y se ha llenado de flores, si sigue esta tendencia a la mejoría, volverá a la maceta ovalada plana, pero eso ya sería en el próximo trasplante previsto para finales de 2021 (D.m.). He podido comprobar que el modelado del verde formando nubes le sienta bien así que los próximos retoques irán encaminados a independizar zonas verdes e ir formando nubes.

Estamos en febrero de 2021 y le he dado un aligerado al verde, vamos en busca de las ansiadas capas, así ha quedado. Tenía que haber quitado más verde pero no me he atrevido, si reacciona bien a principios del verano le daré otro toque.
  
CONTINUARÁ.

10 de febrero de 2021

ACER PALMATUM DESDE CERO.- MI SISTEMA DE CULTIVO.- ACTUALIZACIÓN.

Algunos me habéis preguntado dónde compro los ejemplares que enseño, que ellos no los ven en las tiendas y si ven algunos, son muy caros. Estos ejemplares que pongo, me costaron entre 17 y 21 euros el más caro.
No existe ningún secreto, sólo hace falta tiempo, es cuestión de paciencia, y un poco de buen cultivo también ayuda.
Según los libros, el Acer palmatum requiere de climas frescos y agua de buena calidad, aunque no llegan a la calificación de plantas acidófilas, si que agradecen sobremanera un agua exenta en lo posible de sales y en mi tierra, aunque existe cierta humedad ambiental, se vuelve un desierto en verano problema acrecentado por la existencia de un viento del este, que aquí llamamos Levante, que lo reseca todo, y en relación al agua pues qué comentar, un agua dura aunque no en exceso pero tampoco adecuada para el correcto cultivo del palmatum.
Con estos condicionantes son con los que yo tengo que lidiar, máxime cuándo por razones morales me niego a montar un equipo de ósmosis y tirar hasta 10 litros de agua (cuándo los filtros no están en perfectas condiciones) que digan lo que digan, es hasta lo que se desperdicia por cada litro de agua osmotizada.

En esta entrada voy a ir paso a paso con mi sistema de cultivo, que será peor que otros y probablemente poco "académico" pero es un sistema que me funciona, será una entrada tipo "Suma y sigue", cada avance y trabajo será motivo de una nueva, en dónde rescataré lo ya publicado, por lo que por cada entrada nueva, borraré la anterior y tendremos toda la información suministrada en una sóla.

Partiremos desde el punto cero, o sea, desde el momento que compramos el plantón. Hasta ahora sólo he trabajado con variedades resistentes y para mí, también será nuevo todo lo que acontezca en el periodo de cultivo, ya que las variedades elegidas son de las que podemos considerar "no tan resistentes como otras", por eso, y para asegurar la continuidad del proceso, serán tres las variedades elegidas para este trabajo desde cero.

Los palmatums elegidos fueron comprados en diciembre de 2017 y estas primeras fotos corresponden a abril de 2018.

Dichas variedades son un ejemplar de Acer palmatum Corallinum de fascinante color rojo.

Un Acer palmatum Seigen, de colores mezclados entre verdes y rojos.

Y un Acer palmatum Disecctum var. Seiryu, de brotación delicadísima color verde con puntas rojizas y desarrollo totalmente verde. 

 
MI PROCEDIMIENTO DE TRABAJO:
Es bonito recibir ejemplares ya brotados pero yo siempre compro en invierno. Generalmente los viveros de reconocido prestigio están en centroeuropa, y los ejemplares llegarán a nuestras manos, totalmente aletargados, pero se encontrarán en un nuevo clima que tranquilamente puede estar diez o quince grados por encima y se estimularán para empezar la brotación. Conforme llegue a nuestras manos podremos transplantar, cortar raíces y ramas, sin ningún tipo de problemas, cuándo la planta empiece a reaccionar, tendremos todo el trabajo hecho y los dedos cruzados para que los resista.
TIP: Por experiencia sé que si una planta recién llegada, soporta el trabajo más drástico, los soportará todos a partir de ahí. Intentar ser prudente y dedicarnos a que sobreviva sin hacer lo que tenemos que hacer, sólo demorará el desenlace y nos hará perder tiempo.

1.- Elegir un posible frente, tal vez sea lo más fácil, el movimiento del tronco te lo indicará, necesitamos que nuestro frente elegido tenga algo de movimiento, da igual a derecha o izquierda, pero debemos buscarlo. La ventaja es que eligiendo bien el posible frente, siempre tendremos una espalda que también tendrá movimiento, a veces nos llevaremos sorpresas al ver que lo que consideramos espalda, es un frente perfecto. El palmatum ramifica muy bien de las heridas y tiene facilidad de injerto, pero un tronco con movimiento incorrecto, jamás podrá ser rectificado sin perder todo el trabajo realizado al tener que comenzar de cero. ES IMPORTANTE, recién comprado el plantón, meditar tranquilamente sobre el frente ya que nos evitará pérdidas de tiempo caso de tener que cambiar el diseño.

2.- Hay que valorar la posibilidad de que en un futuro próximo tengamos que acodar para conseguir que una línea de injerto "perruna" o demasiado alta, quede oculta, o para obtener un sistema de raíces radial, por eso y en principio, la altura del ejemplar no debe preocuparnos demasiado y si vemos que el acodo será imprescindible, pues tenerlo en cuenta nunca está de más.

El ejemplar de Corallinum es un claro candidato al acodo. Línea de injerto muy alta, el tramo del patrón también es demasiado largo y encima tiene raíces en garra.

3.- Eliminar todas las ramas gruesas y finas mal situadas, dejando sólo las finas que nazcan de forma aceptable, según el frente escogido.

4.- Eliminación de la raíz pivotante y todas aquellas que crecen hacia abajo o son demasiado gruesas, SIEMPRE Y CUÁNDO, tengamos la certeza de que no será necesario acodar o creamos que merece la pena salvar las raíces existentes. Es difícil a veces, así que en caso de dudas, mejor prudencia y liquidar sólo la pivotante, dejando las de nacimiento lateral en espera de su evolución.

Con esto ya tenemos iniciado nuestro proyecto. En este estado y después de realizado lo anterior, están realizadas las fotos iniciales.

EL PINZADO
Generalmente solemos ver grandes ejemplares de palmatum y todos tienen el mismo defecto, están estructurados con largas ramas  que sólo tienen brotación a partir de la mitad de la misma. Esto se debe a las prisas del viverista de bonsai o simples aficionados, por hacerlo crecer, problema que se acrecenta en los ejemplares cultivados en suelo, por la web podemos ver muchos ejemplos, grandes troncos y largas ramas carentes de una subramificación adecuada. Si el bonsai es paciencia, el palmatum os lo recordará día a día.

Aquí no vale el axioma de "dejar crecer y cortar". Si dejamos crecer y cortamos, por un lado estaremos llenando el tronco de heridas que no siempre cicatrizan adecuadamente (ver imagen siguiente) y por otro lado y más importante, los entrenudos se alargarán en exceso, lo que nos impedirá una subramificación fina que nazca ya desde el propio tronco, otras veces incluso con ramas orientadas en diferentes direcciones que nos impedirán dar una buena armonía y equilibrio al conjunto.
Para favorecer el engorde de las ramas principales y del propio ejemplar, podemos compensar dejando más ramillas de las necesarias en cada rama, aunque veamos claramente que serán innecesarias, siempre y cuándo, sean finas.

Por otra parte, si las condiciones de cultivo son adecuadas, la fisiología de cualquier planta la lleva a crecer todo lo posible, así que si mantenemos un buen régimen de riegos y abonados se favorecerá, también ese alargado indeseado de los entrenudos.

Desde el primer momento deberemos realizar el pinzado de brotes, esto ralentizará la formación del ejemplar pero a la larga nos permitirá disponer de una gran subramificación fina y unos entrenudos muy cortos, lo que a la postre incidirá en la calidad del ejemplar. Así que en principio, nos olvidaderemos de la formación de la copa y todos nuestros esfuerzos deben ir dirigidos a obtener ramas con los entrenudos más cortos posibles.
 
Los pinzados deben repetirse de forma contínua desde que empieza la brotación, finales del invierno o principios de primavera. Lo habitual es que una vez pinzado el brote el crecimiento se detiene y esa ramilla no seguirá creciendo a lo largo, por lo que dependiendo del nivel de brotación, así durará el periodo de pinzado. De esta forma también se estimula al nacimiento de nuevos brotes. Tendremos me mirar nuestros ejemplares diariamente, y si es posible, por la mañana y por la tarde, ya que seguro descubriremos nuevos brotes y se realizarán en el momento que veamos claro la salida del brote desde el primer par de hojas.
Para el pinzado podemos utilizar, una pinza, pinzadora o unas tijeras, siendo el pinzado a mano menos recomendable ya que deja un corte menos uniforme a pesar de la finura de los brotes.
El pinzado empezó en febrero de 2018 y hoy 19 de abril de 2018, los sigo realizando.

LOS ACODOS
En el punto 2 anterior os comentaba la importancia de tener en cuenta la necesidad de acodar el tronco de nuestro ejemplar por dos motivos principales:

1.- La distribución radial de raíces no es algo que afecte al desarrollo habitual de una planta de vivero, cultivadas generalmente para ser plantadas en el suelo o en macetas amplias dónde quedan ocultas, pero en bonsai es diferente, el uso de macetas planas así como la búsqueda de un nebari perfecto es algo básico por lo que, sí o sí, debemos procurar un nacimiento de raíces radiales que nos permita dotar a nuestro bonsai de una formación acorde a los cánones que el bonsai requiere y que una planta de vivero, salvo en afortunadas ocasiones, no nos ofrecerá. Por eso, es fundamental y como primer trabajo importante, el obtener un buen pan de raíces y que las mismas, se distribuyan de forma radial.

2.- Cuándo por defectos, tales como un mal injerto que provocan engrosamientos indeseables que a la larga echaría por tierra todo nuestro empeño e ilusión de conseguir un bonsai decente, deberemos intentar que ese mal injerto quede disimulado llevándolo a nivel del sustrato, lo que disimularía casi totalmente el defecto. Largos troncos rectilíneos y sin conicidad también son buenos voluntarios para ser acodados. Debemos evitar dejar la zona de injerto bajo el sustrato, a la larga puede provocar que a pesar del tiempo que lleve realizado, termine muriendo el patrón, algo que se acentúa si crecen raíces desde la zona de la variedad injertada, por tanto, hay que evitar dejar la zona de contacto del patrón con el injerto, bajo tierra.
TIP: Nunca acodar por encima de la línea de injerto. Cuándo una planta viene acodada es por algo, por lo que SIEMPRE hay que dejar una porción del patrón, que es por dónde deben salir las raíces.

El mejor y más seguro sistema es utilizar una rejilla plástica y hacer con ella una corona que rodee el tronco y permita que el sustrato utilizado esté en contacto con el sustrato de la maceta. En una entrada anterior ya os conté mi sistema de doble corona. Doy por hecho que conocéis el procedimiento de pelado del tronco y como prepararlo para ser acodado.
Aquí tenemos el ejemplar de Corallinum que tenemos en seguimiento, tenía y buen pan de raices y brotó fuerte, así que aunque un poco tarde. lo acodé a finales del mes de junio de 2018.

Un procedimiento que ayuda al mejor enraizado del acodo es la ETIOLACIÓN. La etiolación/etiolización consiste en privar al tronco de la luz solar, esto hace que en esa zona se pierdan los cloroplastos y que el tronco, al igual que ocurre naturalmente en la naturaleza cuándo una rama toca el suelo o está cubierta totalmente de vegetación, tenga tendencia a emitir raíces para aprovechar la situación idónea que se le presenta para seguir creciendo. Pues esta reacción podemos utilizarla como recurso para facilitar la emisión de raíces.

El procedimiento es simple, se trata de cubrir la zona por dónde haremos el acodo con algún tipo de cinta plástica opaca que impida el paso de luz, también podemos utilizar cinta transparente de injertar o cualquier otro plástico pero poniendo previamente algún papel que cubra el tronco e impida el paso de luz, incluso podríamos utilizar papel de alumnio del usado en las cocinas. Para evitar un excesivo calentamiento por esa zona no es recomendable el uso de cintas negras. 

Aquí tenéis el ejemplar de Seigen en seguimiento, recién preparado para provocar la etiolación. Este  ejemplar no tenía buenas raíces, por lo que he dejado que transcurra un año desde su compra y transplante para que se fortalezca en lo posible. El acodo lo realizaré, más o menos, en el mes de abril de 2019, por lo que llevará casi año y medio de cultivo.

En el mejor de los casos, el preparar una planta para empezar a ser modelada como bonsai, nos llevará tres años. Querer acelerar el proceso sólo nos llevará a ejemplares mediocres o incluso al fracaso.

TIP: Insistir en lo ya dicho, lo primordial, principal y único importante, es en primer lugar, el dotar al ejemplar de un buen pan de raíces lo más radial posible e intentar camuflar la línea de injerto.
 
Este es el estado que presentaban los ejemplares en seguimiento, el día 30 de octubre de 2018.

Corallinum, que vimos recientemente en una entrada, ya habiendo sustituido la doble corona por una sóla, arreglado raices y "reacodado", en esta próxima primavera será cortado.

Seigen, ya preparado para la etiolación.

El 21 de abril de 2019 y con la brotación prácticamente finalizada, así se encuentran.
 
El Corallinum tras su brotación en rojo, ya casi finalizó el virado al verde.

Tras la separación del acodo, el brotado fue aceptable.

El Seigen y tras la etiolización para el acodo, pues no acodé y creo que de momento no acodaré, ha brotado de forma espectacular, aunque ya también está virando al verde.

El Seiryu también brota aceptablemente aunque alarga en exceso las ramas. Probablemente sea la variedad menos adecuada para bonsai de estas tres que muestro. De momento, también se libra del acodo.

Y este es el estado con la nueva brotación a finales de la primavera de 2020. Empiezan su tercer año y esta temporada debemos estar atentos a la obtención de la estructura básica con las ramas primarias, alambrando caso de ser necesario. Las ramas innecesarias se quedan, los ejemplares tienen que seguir pillando fuerzas, sobre todo el Corallinum que ya fue acodado y su sistema radical es nuevo.

Si los comparamos con hace dos años, el cambio empieza a ser notable. Esta foto es de la primavera de 2018.

Si comparamos la foto anterior con esta siguiente tomada en diciembre de 2020, podemos ver la evolución en tan solo dos años y medio. La ramificación del Seigen ha sido bestial, en Seiryu fue algo más discreta, por contra el tachiagari ha duplicado su grosor, Corallinum es el más atrasado pero recordemos que está recién separado del acodo.

A favor del Corallinum es el incipiente nebari radial desarrollado, producto sin dudas del acodado.