21 de febrero de 2021

EVOLUCIÓN DEL PINO PIÑONERO "BUSHIDO".- EL LENTO Y TORTUOSO CAMINO DEL GUERRERO.

Este pino piñonero procede de semilla, sembrada por mi sobre 1997 en lo que sería la primera planta de semilla en mi incipiente hobby por entonces. Aquí vemos la evolución fotográfica comparativa en estos años. La primera foto que tengo es de 2003.
 
 
 
Es en 2018 y viendo que el ejemplar ya no da más de si, decido una reducción drástica. Voy a cortar por donde señalo y rehacer la copa con esa rama baja de la izquierda.
 
Veo este arreglo virtual y empiezo a dudar sobre sí será una buena idea. El tronco ya tiene en su parte más estrecha más de 3 centímetros de diámetro. Y la rama a mover casi 2 centímetros, lo peor de todo es que tendré que moverla casi 60º para llevarla al lugar donde pienso quedará mejor.

Con el serrucho de la mano lo vuelvo a pensar tres veces, una vez iniciado el trabajo ya no habrá vuelta atrás ni arrepentimientos, mi primer pino de semilla nunca volverá a ser el mismo.

Para facilitar la torsión, con el serrucho abro un hueco en forma de cuña, lo que facilitará el movimiento de la rama. Es importante calcular el ángulo de la cuña ya que intentamos que las zonas cortadas queden en perfecta unión, ya que intentaremos que se autoinjerten, algo que no es necesario, pero que si se consigue pues parecerería mucho más natural.

Enrafiamos poniendo especial atención y fuerza, en la zona dónde pensamos que sufrirá mayor tensión. También reforzamos esa misma zona con un par de alambres a modo de collarín. Si se parte esta zona, todo el trabajo se irá al traste.

  Y bajo la rama a subir fijamos la barra de hierro que nos servirá de palanca.

Una vez llevada a la posición deseada, ponemos un tensor provisional de alambre en la parte alta del tronco principal, que aunque lo vamos a eliminar, de momento nos servirá de soporte.

Con la rama ya aproximada, procedo a la eliminación de las demás ramas (las había por un "por si acaso rompe"), de momento dejo la que sale por la derecha, es el plan B, por si por un casual, la rama que estamos doblando se parte, al menos tendríamos una rama verde para intentar hacer algo.
Estas son las paradojas del bonsai, la rama que salía horizontal al suelo pues tenemos que levantarla y ahora las que se quedan levantadas, pues tenemos que llevarlas hacia la horizontal, Para asegurarnos pues enrafiamos por los lugares dónde se producirán las torsiones. El tocón central también será reducido, pero de momento lo dejo porque me sirve de soporte para tensor que mantiene la rama con la que reharé el diseño, en su posición.

Como podemos ver, la unión entre ambas partes es casi perfecta, realmente que se autoinjerten no es demasiado importante, pero si lo hacen, mejor que mejor. Por eso es conveniente cortar la cuña pensando en la unión de ambas partes una vez movida la rama. Caso de ser posible, un poco de pasta selladora en los bordes de unión vendría bien.

Para ayudar a la recuperación, trasplanto a una maceta de cultivo. Y así de feo queda el pobre pino, en espera de que la nueva brotación vaya cubriendo las zonas, pero el objetivo está conseguido, tengo una rama principal, una rama de contrapeso, una trasera y un ápice, así que de nuevo empieza el cultivo. Altura original antes del trabajo, 50 centímetros desde la superficie del sustrato, altura después de la reducción, 30 centímetros. Llegados a este punto es necesario parar, el pino necesita recuperarse, hoy es 28 de diciembre de 2018.

Tras año y medio de recuperación en mayo de 2020 tocó un nuevo pasito. En la imagen podemos ver como evolucionó tras la reducción, de forma visual la rama trasera servía para cubrir el hueco de donde debía estar la rama principal, una subrama de la rama trasera y girada hacia la derecha hacía las funciones de rama de contrapeso y la rama alta lateral debería hacer de rama trasera, y por encima un cúmulo de ramitas de donde debería salir el ápice, vamos un auténtico maremágnum.

Tras el pinzado podemos ver más clara la situación. La rama A que nacía hacia atrás, la B una subrama de A y forzada hacia el otro lado para ejercer de contrapeso y la rama C en orientada hacia adelante. Marcada con una línea roja la larga porción de tronco sin ninguna rama y que es lo que queremos corregir hoy.

El trabajo consistirá en hacer girar unos 35 grados el tronco principal de manera que la rama A quede como rama principal pero con orientación correcta (hacia la izquierda), la B pasará a rama trasera y C se convertirá en rama de contrapeso. A tener en cuenta que la zona marcada con el óvalo naranja es la zona semiinjertada en 2018 por lo que tendré que pensar en algo para evitar en lo posible que esa zona gire y en cambio sí que lo haga desde dos centímetros más arriba.

Apoyando la barra contra el lateral de la maceta la aseguro al tronco con un alambre justo en la zona del autoinjerto, esta barra además de impedir el posible desplazamiento lateral de la zona pues me servirá para fijar la barra que ejecutará la torsión y que no podré quitar en una temporada.

Justo a 90 grados he fijado la segunda barra poniendo especial atención en asegurarla fuertemente a la rama A pero de forma que la fuerza se ejerza en el tronco principal, recordemos que debemos girar el tronco principal y no la rama A, que lo único que tiene que hacer es desplazarse con su porción de tronco. La segunda barra queda parcialmente oculta a la vista pero podemos ver su dirección fijándonos en el extremo que sale por delante.

Y con la ayuda de otro par de manos giro la barra de torsión 90 grados al mismo tiempo que con la mano libre ayudo al giro del tronco. Con mayor facilidad de la esperada todo el conjunto se mueve, una vez llevado al máximo posible de giro fijo ambas barras de hierro con un alambre que impida el efecto muelle.
Aquí podemos ver que los grados girados del tronco principal nos ha permitido que la rama A tenga una nueva y más correcta orientación. Como previamente había sido enrafiada en parte y alambrada pues el codo que tenía en origen ha desaparecido y ahora luce rectilínea. Por otra parte, la C es ahora una rama de contrapeso correctamente situada en relación al tronco y a la rama principal, con un poco de ángulo hacia adelante como mandan las viejas normas de la Escuela Clásica: son como dos brazos que se abren para saludar al espectador.
 
Como resultado de esta torsión sobre el eje nos surge un nuevo problema. Cerré una puerta pero se abrió otra. El tronco forma un ángulo recto más evidente por tratarse de una zona de vacío.

Si cambiara el ángulo de plantado buscando una copa algo más vertical, el problema sería más evidente.

Así estaba antes del trabajo y así quedó. Podemos apreciar como la primera rama de la izquerda que antes nacía hacia atrás, ahora queda en el lateral izquierdo y se convierte en la primera rama del pino. El árbol necesita descansar y recuperarse de estos trabajos, así que lo dejaremos hasta el invierno cuando intertaremos hacer algo para eliminar ese ángulo recto.

Tras nueve meses de descanso, el árbol ha tirado con fuerza y toca intentar corregir el ángulo en cuestión, Dios mediante, este trabajo debería ser el último en la formación de la estructura básica del pino, a partir de aquí todo debería ser mucho más fácil, con unas ramas principal, contrapeso y trasera en sus lugares correspondientes, podríamos empezar a la creación de las masas verdes.
 
Pero primero vamos a intentar corregir ese ángulo recto que forma el tronco. Para ello volvemos a hacer un corte para extraer parte de la madera dura interna, esto además de facilitar la torsión evitará en posible astillado que dañe el cámbium o la albura. Hemos aprovechado el corte que hicimos en la primera torsión evitando en lo posible tocar la zona viva que en estos momentos supone menos del 50% del perímetro de la rama. 

Y fijamos las palancas.

Hay que medir muy bien la fuerza y estar atentos a posibles grietas de la corteza y por eso no he enrafiado. Si parte ahora, adiós al pino, a la basura 23 años de cultivo.
 
Finalizado el desplazamiento vemos como por, tal vez exceso de precaución, no he torsionado lo necesario para que ambas zonas del corte entrasen en contacto. Es de suponer que con el tiempo, el labio de cicatrización unirà las partes, pero al menos en principio tendería a entrar por ese hueco.

Para evitar eso y la existencia de bolsas de aire nada más fácil que utilizar pasta bicomponente y sellar el interior, en estas condiciones el labio de cicatrización encontrará una superficie dura y bajará directamente en busca de la zona de contacto con el tronco.
 
Aquí vemos una comparativa entre el antes y el después de la corrección. Esta torsión ha sido menos drástica que las anteriores, solo ha supuesto 10º de movimiento, pero el aspecto del ejemplar ha mejorado notablemente, aproximándose a un moyogi clásico.

Los ángulos formados han pasado de los 120º originales a los 68º actuales, lo que significa que hemos movido una rama gruesa 52º desde su posición original en un proceso que ha durado dos años sin poner en peligro en ningún momento la vida del ejemplar. ¿Que podríamos haberlo hecho de una tacada? Pues sí, pero el bonsai como en la vida, todo es evolución y lo que ayer nos parecía bien, hoy puede que yo no lo veamos tan bien, así que tenemos que ir aplicando las correcciones necesarias sin obcecarnos en demasía por mantener la idea original.
 
Algunos dirán que mucho trabajo para un pino piñonero que no es lo más acertado para bonsai, y llevarán razón, pero los ratos de entretenimiento y aprendizaje que estoy obteniendo con él, bien lo valen.

15 de febrero de 2021

EVOLUCIÓN DE UN ROMERO (ROSMARINUS OFFICINALIS)

Este romero fue recolectado a finales de 2009, y aunque estuve tentado de mantener un multitronco conservando todo el "bloque" al final decidí separarlos, así estaba el día de autos.

De la separación aparecieron dos bloques, uno de ellos es el protagonista de esta entrada, el otro lo regalé a un amigo.

Aunque también era tentador mantener el triple tronco ya que la madera además de vieja estaba muy bien craquelada, apliqué la máxima de menos es más, así que leña al tronco y las dejé preparadas para jin, aún no tenía decidido cual dejaré, aunque sobran casi todos. En mayo de 2011 estaba vigoroso, quité los tensores y aclaré un poco.

En octubre, las ramas "tensoradas" habían subido algo, así que tendría que hacerle un nuevo arreglito.

Los romeros son muy caprichosos, con cualquier otra especie también hubiese transplantado, pero le daré un año más, no me fío demasiado. Nuevos tensores y eliminación de ramas "mal nacidas". Tampoco tengo decidido el frente, tiene buenas vista desde tres ángulos, así que ya veré que es lo que me pide. Este es el que más me gusta.

En diciembre de 2012 necesitaba un transplante, ya que conservaba algunas raíces gruesas desde su recolección y había empezado a crear musgo, síntoma evidente de que existía más humedad de la recomendable. Los romeros son caprichosos y cuándo llenan la maceta de raíces conservan demasiada humedad y suelen  perderse,  con esta especie es necesario transplantar más a menudo que con otras, cada dos años es ir sobre seguro, hacerlo cada tres es arriesgado, y sólo lo haremos si estamos seguro de que existe un drenaje excepcional, no obstante, yo los trasplanto cada dos años.
Estaba lleno de flores y con un sinfín de brotes nuevos y también se hacía necesario un aclarado, aunque viendo las fotos, creo que me quedé corto.

La zona de jin y shari proviene de otra rama y pegada de forma natural empezaba a separarse de la rama viva, necesitaba una ayudita para seguir "hermanada". Un tornillito de cinco centímetros nos viene de perlas.

Ahora tocaba pensar en las zonas muertas pero aún no sabía como trabajarlas.
 
 En enero de 2013 y mientras medito que hacer con los jines, ligero limpiado y manita de pintura.

En DIC 2013 le tocó trasplante y le puse en una maceta más pequeña a ver como reaccionaba. Tras el trasplante, me dí cuenta que el ángulo de plantado podía ser mejorado, ahora me tocará otra temporada viéndolo así y dándome collejas por no percibirlo en su momento.

Así que en ENE 2015 volví a trasplantarlo me he pasado todo el año mirándolo desde casi un lateral y no podía más, así que le he cambiado el ángulo a uno que se aproxima más a mi idea. Esta vez recordé hacer la foto después de limpiar la maceta.
Tengo que trabajar los jines pero no tengo muy claro como hacerlo, así que de momento se quedan tal cual.
En DIC 2017, y aunque de momento no lo he transplantado, estaba lleno de semillas y con la ramificación algo fuera de control, así que le tocó un aligerado. También le di un repasito con el líquido de jin, la madera muerta se está pudriendo así que pronto le daré un tratamiento con el Paraloid B72, del que hablan maravilla. Dejándolo preparado para el transplante.


En ENE 2018 le tocó trasplante. Como bien sabemos, los romeros al igual que las piracantas tienen un alto poder enraizante y no debemos dejarlo más tiempo de la cuenta sin un arreglo de melena. No se había resentido con el cambio de volumen de maceta en el trasplante anterior así que nueva vuelta de tuerca. Lo he puesto en una nueva maceta, bastante más ajustada que la anterior pero sin dudas, mucho más bonita. ¡Le queda genial!

En DIC 2019 y después de dos años en una maceta muy ajustada había perdido vigor, así que lo trasplanté a una maceta grande donde las raíces tengan mucho espacio y sustrato que le permita recuperar fuerzas. Me da pena sacarlo de esta maceta que tan bien le queda, pero es necesario darle un poco de respiro.
Aunque la maceta es fea, reúne las condiciones necesarias para que el romero recupere las fuerzas perdidas. Ya solo nos queda un abonado correcto y la naturaleza hará el resto.
 
Casi un año después, ya estamos a mediados de octubre de 2020, el romero ha recuperado fuerzas, color y se ha llenado de flores, si sigue esta tendencia a la mejoría, volverá a la maceta ovalada plana, pero eso ya sería en el próximo trasplante previsto para finales de 2021 (D.m.). He podido comprobar que el modelado del verde formando nubes le sienta bien así que los próximos retoques irán encaminados a independizar zonas verdes e ir formando nubes.

Estamos en febrero de 2021 y le he dado un aligerado al verde, vamos en busca de las ansiadas capas, así ha quedado. Tenía que haber quitado más verde pero no me he atrevido, si reacciona bien a principios del verano le daré otro toque.
  
CONTINUARÁ.

8 de febrero de 2021

HISTORIA DE UN CABRAHIGOS

La higuera tipo Cabrahigo es un cultivar de higuera (Ficus carica) macho que solamente produce flores masculinas con polen para polinizar higueras hembra con flores femeninas y fecundarlas, sin la cual no se podría desarrollar la cosecha principal (higos) y se caerían del árbol sin madurar.

Cabrahigo es el tipo de cultivo más primitivo con flores pistiladas cortas y flores estaminadas funcionales.

El Cabrahigo produce 3 generaciones de siconos (frutos) al año:

  • 1- “Mamas” - estos nacen en las ramas del año anterior, son de forma redondeada, pasan el invierno en las ramas y maduran al comienzo de la primavera. En su interior se encuentra el insecto que produce la polinización.
  • 2- “Prohigos” - estos están situados en las axilas de las hojas nuevas. Son de forma alargada y maduran a principios de verano. Son los más utilizados para la caprificación (puesta de estos higos con el insecto en su interior atados en una rama de las higueras femeninas a polinizar).
  • 3- “Mamonas” - estos se desarrollan durante el verano y están situadas en el extremo de las ramas del año.

La mayoría de los cabrahigos no son comestibles, pero se cultivan porque albergan una pequeña avispa (Blastophaga psenes) que es necesaria para la polinización y el cuajado de las frutas de las higueras.

Se cría junto a higueras femeninas en cultivos moderados a intensos. Prefieren pleno sol, refugio contra el viento, en un suelo arcilloso y bien drenado.
 
Y después de la parrafada técnica aquí os presento a mi cabrahigo espontáneo, un día salió en una de mis macetas y lo arranqué sin mucho cuidado para plantarlo de forma independiente sin tener muy claro de qué se trataba.
 
Por entonces no tenía ningún ejemplar plantado sobre piedra (y sigo sin tenerlos, salvo este) así que pasado un tiempo lo adosé en la primera que encontré, así fue pasando el tiempo hasta 2007 en que le hice la primera foto.

Y así fue pasando el tiempo. La planta tiene tendencia a sacar ramas en cascada así que la ayudé un poco, terminando plantada en una laja de piedra hasta que a los mirlos les dió por arrancarle el musgo dejando constantemente raíces desprotegidas, eso hizo que perdiera fuerza y se viese más desangelado de lo que ya era.

Así que he tenido que volverlo a plantar en una maceta convencional, queda feo de coj.... pero es lo que tenía a mano. Parece un calamar. 😅😅😅😅😅

5 de febrero de 2021

CEDAZOS CASEROS

Otro de los problemas que solemos encontrarnos los aficionados al bonsai vienen derivados de las particulares exigencias en relación al tamizado de sustratos. La salud de nuestras plantas empiezan por las raíces y para asegurar esta salud es fundamental el uso de sustratos drenantes y bien cribados con una granulometría específica para cada caso, lo que nos obliga a disponer de un variado muestrario de cedazos de diferentes medidas.

La cuestión es que existen determinadas medidas que no podemos encontrarlas ni en el mercado específico del bonsai y cuando lo hacemos suelen tener unos precios para lo que realmente es el artículo, así que ¿por qué no nos lo fabricamaos nosotros?

Necesitaremos el siguiente material: listón de madera de 50mm x 18 mm, malla plástica, tornillos o puntillas y chapado fino tipo okume, dm o similar y una grapadora (vale cualquier grapadora de oficina).

No creo que os tenga que hacer fotos del montaje:
 
1.- Tras cortar los listones al tamaño que queremos para nuestro cedazo, los unimos mediante tornillos o puntillas. 
 
2.- Cortamos la malla al tamaño externo del armazón y la fijamos con grapas, yo tengo una pequeña de tapizar pero vale cualquier tipo de grapadora, la madera de pino es blanda. 
 
3.- Cortamos el chapado fino de okume a tiras de 18mm x largo de nuestro cedazo y fijamos con puntilitas finas reforzando toda la costura de grapas.

El cedazo visto por debajo, vemos como las tiras de chapado refuerzan la sujección de la malla y le da un acabado más bonito.
 
Podemos conseguir una buena colección de tamices por un precio irrisorio, sobre todo porque parte del material ya podemos tenerlo por casa.

En mi caso y para poderlas apilar las tengo fabricadas en tres tamaños, ya que son tres las medidas que uso, las de luz más pequeña pues es la más pequeña (por cuestión de los pesos), y así, en aumento.

Encajan unas sobre otras y el espacio ocupado a la hora de guardarlas es mínimo. Si quieres mallas metálicas pues igual, se fabrican igual y también las tienes de todas las medidas. A mi no me gustan porque con el tiempo terminan oxidándose.

Por la web se pueden encontrar de algunos tamaños pero si necesitamos al menos, tres diferentes ¿para qué te vas a gastar 60 euros y adaptarte a lo que hay en el mercado, que tan poco es demasiado variado, cuaando por 14-15 eros como máximo, puedes tenerlos de los tamaños, tanto de luz como de grandes quieras?