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8 de septiembre de 2026

ACER PALMATUM. MI SISTEMA DE CULTIVO (PARTE III).- EL PINZADO

 EL PINZADO
Generalmente solemos ver grandes ejemplares de palmatum y todos tienen el mismo defecto, están estructurados con largas ramas  que sólo tienen brotación a partir de la mitad de la misma, incluso sólo en sus extremos. Esto se debe a las prisas de los cultivadores de bonsai o simples aficionados, por hacerlo crecer, problema que se acrecenta en los ejemplares cultivados en suelo, por la web podemos ver muchos ejemplos, grandes troncos y largas ramas carentes de una subramificación adecuada. Si el bonsai es paciencia, el palmatum os lo recordará día a día.

Aunque con los palmatums el pinzado se puede hacer con los dedos, lo más recomendable es usar una herramienta adecuada, además de rapidez nos permitirá hacer cortes precisos y limpios. Nos podemos ayudar de una pinza tradicional, una tijera cortahilos de las usadas en costura o cualquier tijera con puntas afiladas. Por su comodidad y rapidez de uso, yo os recomiendo la tijera cortahilos, además son muy baratas y cuándo dejen de cortar bien pues las tiras sin ningún tipo de remordimiento y compras unas nuevas.

Aquí no vale el axioma de "dejar crecer y cortar". Si dejamos crecer y cortamos, por un lado estaremos llenando el tronco de heridas que no siempre cicatrizan adecuadamente (ver imagen siguiente) y por otro lado y más importante, los entrenudos se alargarán en exceso, lo que nos impedirá una subramificación fina que nazca ya desde el propio tronco, otras veces incluso con ramas orientadas en diferentes direcciones que nos impedirán dar una buena armonía y equilibrio al conjunto.

Para favorecer el engorde de las ramas principales y del propio ejemplar, podemos compensar dejando más ramitas de las necesarias en cada rama, siempre y cuándo, sean finas.

Por otra parte, si las condiciones de cultivo son adecuadas, la fisiología de cualquier planta la lleva a crecer todo lo posible, así que si mantenemos un buen régimen de riegos y abonados, se favorecerá también ese alargado indeseado de los entrenudos.

Desde el primer momento y una vez obtenida la estructura básica del tronco y asentamiento del ejemplar (2-3 años) deberemos comenzar a realizar el pinzado de brotes, esto ralentizará la formación del ejemplar pero a la larga nos permitirá disponer de una gran subramificación fina y unos entrenudos muy cortos, lo que a la postre incidirá en la calidad del ejemplar. Así que en principio, todos nuestros esfuerzos deben ir dirigidos a obtener ramas con los entrenudos más cortos posibles y para eso, tenemos que pinzar, o sea, eliminar el brote de crecimiento de cada rama una vez tenemos el primer par de hojas.
Brote que se puede cortar 

Los pinzados deben repetirse de forma continua desde que empieza la brotación a finales del invierno o principios de primavera hasta que se detenga. Una vez pinzado el brote el crecimiento se frena y se estimula el nacimiento de nuevos brotes laterales. 
 
Tendremos que mirar nuestros ejemplares diariamente, y si es posible, por la mañana y por la tarde, ya que seguro descubriremos nuevos brotes, realizando el pinzado en el momento que veamos claro la salida del brote desde el primer par de hojas.
 
Como dije al principio, para el pinzado podemos utilizar pinzas, tijeras cortahilos o unas tijeras de punta fina. También es posible hacerlo utilizando las uñas siendo este pinzado a mano menos recomendable ya que es menos preciso.
  
TIP.- Los palmatums ya establecidos suelen tener una segunda brotación  principios del verano, en este caso ya no será imprescindible el pinzado, nos interesará más dejarlos crecer como ramas o brotes de sacrificio.
 
No diré que es rápido pero con algo de paciencia  y constancia, podremos pasar de ésto a ésto en poco tiempo, hablando en términos bonsaísticos. Un ejemplar con múltiple subramificación nacida desde casi el propio tronco principal y de dónde podremos seleccionar ramitas con múltiples opciones.

 

4 de noviembre de 2019

PINZADOS EN ACER MONSPESSULANUM.

Lo bueno que tenemos los que empezamos proyectos desde cero es que tenemos la oportunidad de ir evolucionando al mismo tiempo que nuestros árboles, a veces no sabemos que hacer y casi siempre estaremos en la duda de cual será el camino que nuestro bonsai nos marque, porque al fin y al cabo, todo se reduce a dejar que la planta nos vaya diciendo qué es lo que quiere. Pero lo que es evidente, es que desde el primer momento hay que ir promocionando la planta y haciéndole algunos trabajillos que poco a poco le ayuden a decidir qué quiere ser de mayor. Hay que darles alternativas.

Para el trabajo de hoy voy a utilizar un Acer monspessulanum (Arce de Montpellier), que después de varios años de aclimatación y recuperación, y tras llegar a casa en una situación pésima, empieza a verse con alegría y al que le realizaré una selección de yemas con intención de retrasar las brotaciónes y densificar el ejemplar.

A principios de esta primavera le realicé el injerto de aproximación que podemos ver la foto, existe demasiada distancia entre la primera rama y la segunda, así que tenía que solucionarlo y para esto, el injerto de aproximación es ideal.

Para la labor a realizar (selección de yemas) vamos a utilizar una tijeras y una pinzadora, aunque también podremos usar las manos. Ni que decir tiene que desde el comienzo de la brotación tendremos que revisar diariamente todos nuestros ejemplares susceptibles de esta labor. 

En esta imagen vemos el caso típico, una yema central muy fuerte y dos laterales más pequeñas, iremos revisando rama por rama, eliminando los brotes fuertes o innecesarios, dejándo sólo dos que nos abrirá la rama en dos nuevas ramas, al mismo tiempo que facilitará a los brotes latentes traseros a su propia brotación.

El momento adecuado es cortar antes de que abran, así no desperdiciaremos la energía de la planta. La pinzadora nos vendrá genial para entrar cerca del nacimiento del brote central.

También podremos hacerlo con los dedos, al modo de como se quitan las acículas a los pinos, una vez tenemos presionado el brote a eliminar, lo hacemos girar entre el pulgar y el índice y el brote sale fácilmente.

Otra posibilidad que podemos encontramos es que una de las yemas laterales tenga mucha fuerza, mientras que la del otro extremo quedan mucho más débil, o como en este caso, encima sean varios los brotes que reparten lo que les llega. En estos casos lo mejor es eliminar completamente la yema fuerte, facilitando la llegada por igual a los otros brotes, de los qué sólo dejaremos los antagonistas, eliminando los centrales, y de paso conseguimos cambiar la dirección de la recta rama.

Si hacemos esta selección algo tarde puede que nos encontremos que la fuerte yema central ya está brotada, pues no pasa nada, la cortamos y dejamos dos yemas laterales, una a cada lado que serán la que bifurquen y darán continuidad a la rama.


Aquí tenemos casi toda la casuística posible con las yemas, algunas de ellas sólo nacen por pares y que salvo que alarguen demasiado la rama, no las tocaremos (1), otras ramillas con tres yemas o más, de las que dejaremos sólo las laterales (2), otra dónde una de las yemas está muy fuerte (marcada con el círculo azul) y que eliminaremos en favor de la débil (3) y en la parte baja, una rama con varias yemas contínuas, pero en una rama que nos interesa que crezca, así que las dejaremos todas, salvo la central, que será eliminada (4).

Es un trabajo algo laborioso, sobre todo si tenemos muchos ejemplares en los que hay que hacer estas labores, pero nos aseguran un buen desarrollo primaveral y poco a poco nos encontraremos con un montón de ramas bien estructuradas que nos permitirá una mayor diversidad en las posibilidades de modelado.

Otra posibilidad que nos podemos encontrar es que las yemas ya estén brotadas, da igual, procedemos de igual forma, cortaremos la central.

Al principio hablaba del aprovechamiento de todos los recursos que nos ofrezca la planta, en este caso había una rama que había que eliminar sí o sí, así que aprovecho y hago lo que llamo un injerto de oportunidad, no lo tenía en mente pero tengo la rama, así que ¿por qué no? no sé si terminará sirviendo para el diseño de la planta pero para cortarla siempre habrá tiempo, además al realizarlo por la parte trasera, las marcas quedarán ocultas, así que ya hemos aprovechado esa rama inútil y cubierto un espacio dónde hacía falta una rama que no nacía espontáneamente.

La rama más baja sólo la dejé para el engrosamiento del tachigiari, no obstante, la mantengo con dos alturas, el tramo principal es muy recto por lo que si algún día decido incorporarla al diseño podré elegir entre una de las dos, incluso usar la ramilla más baja para rehacerla completamente como tercera opción. Pensar en futuro siempre nos dará múltiples posibilidades.

De paso, también eliminamos esas otras ramillas que. como en este caso, nacen hacia el tronco y que nunca nos servirían.

Una de las características de esta especie es que en otoño y si el cultivo es correcto, podemos verlo tricolor. Por un lado las hojas verdes habituales que aún no han empezado a otoñar, luego en tonos amarillos del otoñado y para acabar y justo antes de su caída, un rojo sangre espectacular. Sin dudas, estos inicios de la otoñada son los más bonitos.
 
La rama injertada ha progresado adecuadamente pero esta especie requiere más precaución que otras más amigables por lo que no separaré la rama injertada hasta el verano que viene. A principios de la próxima primavera injertaré una segunda rama con lo que la estructura básica quedará completada. Desde el frente no se echa en falta ninguna rama más, pero si lo miramos desde atrás, la cosa cambia.

El hueco A será tapado por la rama ya en fase de injerto. Pero nos queda un segundo hueco que será tapado por un futuro injerto, espacio marcado en B.