17 de mayo de 2018

INJERTO EN ULMUS PARVIFOLIA

Este Ulmus parvifolia lo compré (es el único ejemplar que compré ya siendo prebonsai) en 2009, entonces era una especie de boomerang con una ramificación en forma de bolita y en el que casi ninguna rama nacía en la dirección correcta, cuándo tenía hojas daba el pego, pero desnudo lo único que daba era pena.

Tras nueve años de cultivo su forma ha cambiado totalmente y tras rehacer todas las ramas y acortar el segundo tramo (zona del verde), ya no se ve tan recta, pero le veo tiene un gran problema, cuándo lo compre tenía tres grandes cicatrices y las trabajé para convertirlas en una sóla y facilitar su cerrado, pero por inexperiencia y excesiva prudencia, no profundicé lo suficiente en ella, por lo que pasado el tiempo y a pesar de estar casi completamente cerrada ha provocado un abultamiento muy feo y para intentar eliminarlo tendría que volver a escarbar y volver a esperar un mejor resultado y no estoy dispuesto a ello, así que ¿porqué no injertar una rama en ese lugar?

De hecho, el abultamiento disimularía la situación de ser una rama nacida desde dentro de una curva. Por otra parte, una rama con buen volumen daría un poco de originalidad al diseño tan tradicional que actualmente tiene.

Con este convencimiento, la temporada pasada saqué unos esquejes para poder realizar el injerto. Y como suele ser habitual, probablemente sea un defecto profesional, siempre me gusta tener un plan B o más bien, como en este caso, una segunda oportunidad y ante la posibilidad de rotura al pasar el brote por la zona taladrada pues dejé dos ramas así que si se fastidia una, siempre tendría una sustituta, no es plan de tener el tronco taladrado y sin rama que meter.

Una vez limpiado el tronco, así queda el engendro, ya preparado y con un ángulo de brotación que me permite pasar el brote con la máxima comodidad.

El mundo del bonsai está lleno de mitos y leyendas urbanas y los que me conocen ya saben mi apetencia por ir probando todo eso que "no se puedo o no se debe hacer", en el caso de los olmos está muy extendido no se pueden hacer injertos de perforación, que sólo funcionan los de aproximación, así que vamos a comprobar si "cazo otro mito" o por contra, puedo comprobar su veracidad.
Taladro en mano, efectúo el agujero, el cual tengo que hacerlo un poco desplazado del eje central al no tener una broca lo suficientemente larga y despejo el interior de algún posible resto de viruta.

El tronco del esqueje creció más de lo previsto por lo que a pesar de haber estado medido pues no permite que la macetilla repose en la superficie del sustrato.

Afortunadamente los olmos son agradecidos y con un poco de presión enderezo lo suficiente la macetilla de forma que me permita regarla con facilidad, con eso llega.

 Aseguro la maceta para evitar movimientos indeseados y tapo los agujeros con pasta selladora.

Como tampoco tengo decidido cual será el frente definitivo, hago otra chapuza/simulación de como se vería por el actual frente "B". Ahora toca esperar.

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