Acer
dissectum Seiryu pertenece al grupo de Dissectum-verde, siendo una de
las pocas variedades de ese grupo con crecimiento erecto. Tiene unas hojas de un
atractivo color verde brillante con la punta en ligeros tonos rojizos en
primavera, cambiando a verde claro en el verano. Es una variedad que
resiste muy bien el sol y se lo reciben en la cantidad adecuada los
bordes rojizos pueden mantenerse durante todo el verano. Su coloración
otoñal es espectacular y van desde el dorado
fuerte hasta los amarillos claros con un toque de carmesí. Las hojas de
siete lóbulos son un poco más pequeñas y no tan finamente cortadas como
en la mayoría de los Disectum. La corteza es de color marrón
verdoso oscuro. El crecimiento vertical es bastante fuerte con brotes
nuevos rígidos. Esta planta sembrada en el suelo puede alcanzar entre 5
y 7 metros de alto y 3-4 metros de ancho. El nombre significa
"dragón verde azulado".
Para el drenaje ponemos casi un centímetro de akadama media (en este caso son gránulos de entre 6 mm y 7 mm).
La siguiente cuestión a tener en cuenta es el lugar de plantado. Debemos evitar plantar en el centro de la maceta lo que daría una presentación monótona, para ello lo mejor es hacer un cuadrante y dividir mentalmente la maceta en cuatro partes. Es importante tener claro cual es el frente elegido por nosotros ya que deberíamos plantar en alguno de los cuadrantes traseros dejando por delante de nuestro bonsai más espacio que por detrás.
Por regla general (hay excepciones en algunos diseños pero hoy no vienen al caso), todo bonsai tiene una rama principal que debe ser la más gruesa, larga y pesada de todas, pues sabiendo cual es el frente sabremos a que lado queda nuestra rama principal, si queda a la derecha tenemos que plantar en el cuadrante trasero izquierdo o viceversa. En nuestro incipiente bonsai, la rama principal también está en creación y tiene que crecer bastante pero aún así, debemos tenerlo en cuenta. Al tener más espacio y sustrato al lado de la rama principal también se la ayudará a crecer más rápidamente.
Ya solo nos queda atar el cepellón, normalmente podríamos hacerlo dejando los alambres paralelos pero me interesaba que la mayor fuerza se hiciera sobre las dos raices más fuertes (una de ellas es la que está protegida con la goma), consiguiendo que el cruce de alambres caiga sobre las raíces más finas, dándole mayor firmeza al mismo tiempo que se reparte uniformente la tensión que el alambre ejerce sobre ellas.
En 2026 vuelve a ser trasplantado a otra bandeja pero algo más grande que la primera, busco que la mayor extensión horizontal de raíces facilite el alargado de las ramas laterales. La única labor realizada en este tiempo pasado ha sido el recorte o eliminación de ramitas mal ubicadas, algo de reducción de altura, metsumi y recorte fuerte de raíces. Y a una maceta algo más grande.
Este
Seiryu es uno de mis nuevos ejemplares que el año pasado empezó su vida
como bonsai. En estos primeros años es conveniente que el trasplante
sea anual más que nada porque las raíces aún no están educadas y nacerán
en todas las direcciones por lo que es mejor ir corrigiéndolas de forma
anual. Este es el ejemplar en cuestión.
En
este trasplante también vamos a aprovechar para hacer ciertas
correcciones, la primera será en la propia maceta. La maceta que tiene
es muy bonita y de buena calidad pero tiene un pequeño inconveniente y
es que carece agujeros para pasar los alambres para el fijado de la
planta, se que no es un problema pero me gusta más atar desde agujeros
específicos dejando los de drenaje para que cumplan su función, máxime
en este caso que no son muy grandes, lo que unido a la amplia superficie
pues hace que el drenaje no sea perfecto.
Si os interesa saber como calcular el índice de drenaje de una maceta, podéis echar un vistazo a esta entrada: LA CAPACIDAD DRENANTE DE UNA BANDEJA DE BONSAI..
Y si eres de los que lo quiere saber todo, no puedes perderte esta: MODELO MATEMÁTICO PARA ELEGIR UNA MACETA.
Taladrar una maceta está alcance de cualquiera pero para hacerlo sin desconcharla ya hay que ser un poco más cuidadoso, así que con mucho tanto hago unos agujeros que me servirán para pasar más fácilmente los alambres de sujección.
Taladrar una maceta está alcance de cualquiera pero para hacerlo sin desconcharla ya hay que ser un poco más cuidadoso, así que con mucho tanto hago unos agujeros que me servirán para pasar más fácilmente los alambres de sujección.
Bueno,
ya tenemos nuestros agujeros preparados, vamos por el trasplante. Tras
solo un año el desenredado de las raíces es fácil y como además tiene
poco sustrato pues más fácil aún.
Una
de las ventajas de usar bandejas muy bajitas es que las raíces crecerán
totalmente perpendicular al tronco lo que facilitará la creación de un
nebari correcto sin ninguna dificultad. Este que vemos es el resultado
tras solo un año plantado en la bandeja. Hay que tener en cuenta que
este ejemplar no ha sido acodado por lo que las raíces primigenias son
las que tenía cuando lo compre.
Para el drenaje ponemos casi un centímetro de akadama media (en este caso son gránulos de entre 6 mm y 7 mm).
La siguiente cuestión a tener en cuenta es el lugar de plantado. Debemos evitar plantar en el centro de la maceta lo que daría una presentación monótona, para ello lo mejor es hacer un cuadrante y dividir mentalmente la maceta en cuatro partes. Es importante tener claro cual es el frente elegido por nosotros ya que deberíamos plantar en alguno de los cuadrantes traseros dejando por delante de nuestro bonsai más espacio que por detrás.
Por regla general (hay excepciones en algunos diseños pero hoy no vienen al caso), todo bonsai tiene una rama principal que debe ser la más gruesa, larga y pesada de todas, pues sabiendo cual es el frente sabremos a que lado queda nuestra rama principal, si queda a la derecha tenemos que plantar en el cuadrante trasero izquierdo o viceversa. En nuestro incipiente bonsai, la rama principal también está en creación y tiene que crecer bastante pero aún así, debemos tenerlo en cuenta. Al tener más espacio y sustrato al lado de la rama principal también se la ayudará a crecer más rápidamente.
Ya solo nos queda atar el cepellón, normalmente podríamos hacerlo dejando los alambres paralelos pero me interesaba que la mayor fuerza se hiciera sobre las dos raices más fuertes (una de ellas es la que está protegida con la goma), consiguiendo que el cruce de alambres caiga sobre las raíces más finas, dándole mayor firmeza al mismo tiempo que se reparte uniformente la tensión que el alambre ejerce sobre ellas.
También
podríamos haber atado en sentido longitudinal de la maceta (marcado en
naranja), siendo el atado transversal el menos adecuado ya que el
alambre izquierdo fijaría poca cantidad de raíces (marcado en verde).
Tras
rellenar con nuestro sustrato, palillear y regar generosamente para
humedecer y asentar la akadama, procederemos a la colocación de una capa
de musgo, por culpa del confinamiento pues no dispongo del musgo fino
que me gusta así que me he tenido que apañar con sphagnum que tengo para
los acodos que tras unos días húmedos han tomado ya un poco de color
verde. Esta fibra larga es muy fea, pero tan efectiva como cualquier
otro musgo.
Vivo
en Cádiz y aquí el verano es caluroso y tenemos un viento conocido
como Levante que es totalmente secante por lo que si no protejo el
sustrato, el ejemplar me duraría dos telediarios, máxime ahora que está
recién trasplantado y en un sustrato totalmente drenante por lo que
además del musgo, coloco una porción de rejilla plástica que colabora a
mantener la humedad, también ayudará al fijado del musgo ya que evitará
su levantado cuando empiece a secarse, y sobre todo, lo protegerá de los
pájaros, por mi azotea pulula una variada gama de pajarillos, entre los
que destacan algunos mirlos que tienen la sana costumbre de levantar el
musgo en busca de bichitos y gusanos para comer y a veces me hacen
auténticos estropicios aún así me encantan esos pájaros, son listos como
el hambre.
El
tercio superior del tronco es muy rectilíneo y más adelante será
acortado y sustituido el ápice, pero de momento se queda como
tirasavias. Incluso el tramo inferior también podría ser eliminado,
probablemente haga un acodo para aprovechar ese tronco y replicar la
variedad que del Seiryu solo tengo éste.
2021,
2202 y 2023 siguió en cultivo y subramificando las ramas que tenía.
También sacó alguna más pero sigue teniendo un hueco por la parte
trasera que ya me estoy planteando un injerto. También he podido
comprobar la resistencia que tiene al sol a pesar de sus delicadas
hojas.
Para
2024 tocaba trasplante así que aproveché para ponerlo en una bandeja
algo más profunda. La bandera anterior fue una prueba para ver como
quedada en una tan plana. Su otoñada empieza a ser ilusionante.
En 2026 vuelve a ser trasplantado a otra bandeja pero algo más grande que la primera, busco que la mayor extensión horizontal de raíces facilite el alargado de las ramas laterales. La única labor realizada en este tiempo pasado ha sido el recorte o eliminación de ramitas mal ubicadas, algo de reducción de altura, metsumi y recorte fuerte de raíces. Y a una maceta algo más grande.
Esta es la comparativa del cambio sufrido en 8 años de cultivo. No era una variedad que me pareciera demasiado idónea para bonsai pero creo que no será tan mala como pensaba. Período 2008-2025.
Y como ya va tomando una forma aparente, pues no me resisto en hacerle una composición.

















